La enfermedad venosa crónica es una de las condiciones vasculares más frecuentes en la población, pero también una de las más subdiagnosticadas. A pesar de afectar a millones de personas en todo el mundo, sus síntomas suelen confundirse con neuropatía, diabetes, problemas de espalda, insuficiencia cardíaca o simplemente con el paso de los años.
Según explicó el Dr. Gabriel Pereira Torrellas, presidente de la Sociedad de Cirujanos Vasculares y Endovasculares de Puerto Rico, esta falta de reconocimiento provoca que muchos pacientes convivan durante largo tiempo con la enfermedad antes de recibir un diagnóstico adecuado.
«La enfermedad venosa es una enfermedad que pasa desapercibida por muchas ramas de la medicina. Muchas personas padecen inflamación en las piernas, pesadez y molestias, pero son diagnosticadas con neuropatía, problemas de espalda o complicaciones de diabetes cuando realmente tienen enfermedad venosa», señaló.
Una enfermedad más frecuente de lo que parece
Aunque suele recibir menos atención que otras enfermedades crónicas, la enfermedad venosa tiene una prevalencia muy elevada. Es una de las enfermedades más comunes a nivel mundial y afecta con especial frecuencia a las mujeres debido a factores hormonales, embarazos y otros factores de riesgo que favorecen su progresión.
«Muchas personas padecen enfermedad venosa y no lo saben. Es una condición extremadamente prevalente que vemos todos los días en la práctica clínica», destacó el especialista. El problema es que los síntomas suelen desarrollarse de manera gradual y muchas veces son atribuidos a otras condiciones médicas.
Las primeras señales suelen ignorarse
Para el Dr. Pereira, uno de los principales retos es que los pacientes suelen buscar atención médica cuando la enfermedad ya ha avanzado.
Las llamadas “venitas de araña” suelen representar uno de los primeros signos visibles de enfermedad venosa. Estas pequeñas venas pueden aparecer alrededor de los tobillos, detrás de las rodillas o en distintas áreas de las piernas. Con el tiempo pueden surgir venas más prominentes, sensación de pesadez e hinchazón persistente.

«Lo primero que identificamos son esas venitas de arañita. Luego aparecen venas más grandes, cambios de coloración en la piel y la enfermedad continúa progresando poco a poco», explicó.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Hinchazón o edema en las piernas.
- Pesadez al caminar o permanecer de pie.
- Dolor o molestias en las extremidades inferiores.
- Cambios progresivos en la coloración de la piel.
- Venas visibles cada vez más prominentes.
- Cuando la enfermedad progresa aparecen las complicaciones
Sin diagnóstico ni tratamiento oportuno, la enfermedad venosa puede evolucionar hacia etapas más avanzadas. Los cambios permanentes en la piel y las úlceras venosas representan algunas de las manifestaciones más severas de la enfermedad.
El especialista explicó que muchos pacientes recuerdan que todo comenzó con una pequeña lesión o un golpe aparentemente insignificante que terminó convirtiéndose en una herida de difícil cicatrización. «El paciente muchas veces dice que empezó siendo algo bien pequeño y poco a poco fue creciendo. Esa es precisamente la manera en que progresa la enfermedad venosa cuando no se identifica a tiempo», indicó.
Por ello, enfatizó que reconocer los síntomas tempranos y realizar una evaluación vascular adecuada puede marcar la diferencia antes de que aparezcan complicaciones que afecten significativamente la calidad de vida.









