El descenso de estrógeno cambia la distribución de la grasa abdominal

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Dra. Gladysmaría Figueroa Rubeo, ginecóloga obstetra. Foto proporcionada a PHL.

Durante la perimenopausia y la menopausia, muchas mujeres perciben cambios en su peso y, especialmente, un aumento de la grasa abdominal. Para la Dra. Gladysmaría Figueroa Rubeo, ginecóloga obstetra, este proceso no se limita a lo que marca la báscula: el descenso de estrógeno puede modificar la distribución de la grasa y acompañarse de pérdida de masa muscular.

“Al bajar los estrógenos cambia la distribución del cuerpo, vas a tener una distribución más central como tal”, explicó la especialista. Así, una mujer puede experimentar una transformación corporal importante aun cuando el aumento de peso sea relativamente pequeño: “Aunque estoy pesando lo mismo, pero tengo esta barriga”.

Menos músculo y más grasa abdominal

Según la experta, durante esta transición hormonal las mujeres pueden perder músculo y ganar más grasa, con una distribución progresivamente más abdominal. El cambio se relaciona, según explicó, con el descenso del estrógeno y una predominancia relativa de andrógenos.

“Las mujeres son más caderonas y los hombres tienen más barriga. Pues entonces cuando baja el estrógeno y sube el andrógeno, entonces tenemos la distribución más abdominal”, señaló la ginecóloga.

Esta redistribución adquiere importancia porque puede acompañarse de alteraciones metabólicas, entre ellas la resistencia a la insulina.

La grasa abdominal también es un asunto metabólico

La especialista describió la relación entre estos cambios como un proceso interconectado: “La parte de resistencia a insulina, viene siendo como un círculo vicioso”.

Por eso, una consulta por síntomas de perimenopausia o menopausia también puede convertirse en una oportunidad para identificar factores de riesgo metabólico. Figueroa señaló que el ginecólogo debe reconocer qué puede manejar y cuándo es necesario involucrar a medicina primaria o endocrinología.

“Nos corresponde a nosotros como ginecólogos identificar: esta paciente sí, nosotros la podemos seguir; esta paciente la tenemos que referir a un endocrinólogo”, afirmó la experta.

La evaluación puede ser especialmente relevante en mujeres con condiciones como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino, resistencia a la insulina u obesidad, donde el abordaje requiere integrar diferentes áreas de la salud.

La terapia hormonal no es una fórmula para adelgazar

Aunque el reemplazo hormonal puede mejorar síntomas que afectan indirectamente el peso y el bienestar, la especialista aclaró que no tiene una indicación para prevenir la obesidad.

La terapia puede ayudar a controlar síntomas vasomotores y mejorar aspectos como el sueño y la calidad de vida, además de aportar beneficios para la salud ósea cuando está indicada. Sin embargo, la especialista enfatizó que esto no sustituye los cambios de estilo de vida. “Yo le voy a ayudar a mejorar la calidad de vida, pero el estilo de vida lo tienes que cambiar la paciente”, sostuvo.

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Para la experta, entender esta etapa requiere abandonar la expectativa de una solución única. La menopausia puede acompañarse de cambios hormonales, corporales y metabólicos que requieren evaluación individualizada, y reconocerlos temprano permite determinar qué puede manejar el ginecólogo y cuándo es necesario sumar a otros especialistas.

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