El Puerto Rico Children’s Hospital realizó con éxito el primer trasplante pediátrico de médula ósea alogénico en la Isla para el tratamiento de una enfermedad genética, un procedimiento altamente especializado que utiliza células madre provenientes de un donante.
Este logro representa un avance significativo en la capacidad del sistema de salud local, al permitir que pacientes pediátricos accedan a tratamientos de alta complejidad sin necesidad de trasladarse fuera del país, favoreciendo además su cercanía con sus familias durante todo el proceso médico.
El trasplante fue realizado en un paciente pediátrico diagnosticado con hemofagocitosis linfohistiocítica (HLH), una enfermedad genética poco frecuente, de rápida progresión y que puede ser fatal si no recibe tratamiento oportuno. Este tipo de trasplante también se emplea en el manejo de diversas enfermedades hematológicas y oncológicas, lo que amplía su relevancia dentro de la medicina pediátrica especializada.
Liderazgo médico especializado
El procedimiento fue liderado por el Dr. Jhon Guerra Moreno, hematólogo oncólogo pediátrico, director médico de Hope Wonders Oncology Care y director de la División de Hematología Oncológica Pediátrica del Puerto Rico Children’s Hospital. El especialista destacó que este avance forma parte de una visión institucional enfocada en ampliar las alternativas terapéuticas para la población pediátrica de la Isla.
El hospital cuenta con la unidad de oncología pediátrica Hope Wonders, diseñada para la atención de pacientes inmunocomprometidos bajo estrictos estándares de seguridad. Entre sus capacidades se incluyen sistemas de aislamiento, control ambiental y protocolos especializados para el manejo de casos de alta complejidad.
“En Hope Wonders y en Puerto Rico Children’s Hospital, nuestra visión es seguir ampliando las alternativas de tratamiento disponibles para nuestros pacientes. Cada paso que damos busca ofrecer más opciones y mayores oportunidades de vida para los niños de Puerto Rico”, expresó el Dr. Jhon Guerra Moreno.
El paciente, un niño de siete años, presenta una evolución positiva y continúa su proceso de recuperación bajo supervisión constante del equipo médico especializado. Este procedimiento marca un hito en la medicina pediátrica en la Isla, fortaleciendo la capacidad local para atender enfermedades de alta complejidad y reduciendo la necesidad de traslados internacionales para tratamientos especializados.









