“Nunca dejemos de ser humanos”: la mirada de la Lcda. Lourdes Navarro sobre el mieloma múltiple

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Lcda. Lourdes Navarro, subdirectora asociada en enfermería en el Hospital Auxilio Mutuo y presidenta de la asociación de enfermería oncología y hematología de Puerto Rico. Foto suministrada por el Hospital Auxilio Mutuo.

La Lcda. Lourdes Navarro, subdirectora asociada en enfermería en el Hospital Auxilio Mutuo y presidenta de la asociación de enfermería oncología y hematología de Puerto Rico, comparte una mirada profunda y humana sobre los retos que enfrentan los pacientes con mieloma múltiple y el papel esencial del personal de enfermería para apoyarles durante el tratamiento. Con 42 años de experiencia, recalca que el acompañamiento, la empatía y la educación continua son los cimientos que permiten que un paciente pueda adherirse y mantenerse firme ante un diagnóstico complejo.

Comprender el diagnóstico es el primer paso para enfrentar el mieloma múltiple

Para la Lcda. Navarro, el punto de partida es claro, el paciente necesita entender su condición. Explica que el mieloma múltiple es una proliferación de células plasmáticas que causa daño en la médula ósea, afectando directamente el sistema inmunológico. Cuando el paciente comprende esto, también entiende la importancia de la adherencia al régimen terapéutico: medicamentos, estudios clínicos, laboratorios y seguimiento continuo.

“El paciente tiene responsabilidades, y una vez aclaramos su diagnóstico, puede enfrentar retos físicos, emocionales y sociales, pero con buena educación y apoyo siempre podrá superarlos”, destaca.

Uno de los mensajes más contundentes de la licenciada es que la empatía no es un valor opcional, sino una necesidad clínica. “Si no soy un enfermero humano, compasivo, flexible, se le hará más difícil continuar un tratamiento. El paciente espera de nosotros ese standing loving care”.

A pesar de la carga de trabajo que enfrenta el personal de enfermería, insiste en que deben ser agentes de cambio, accesibles y disponibles para cada paciente, porque cada caso requiere una atención individualizada.

Educación personalizada

La Lcda. Navarro resalta que no todos los pacientes aprenden igual. Algunos requieren explicaciones visuales, demostraciones o materiales audiovisuales para internalizar los procedimientos.

Desde cómo tomar un medicamento hasta el cuidado de un acceso venoso, el equipo de enfermería debe adaptar la educación para que el paciente pueda hacerse responsable de su autocuidado. “Aquí hay una responsabilidad compartida”, dice. “Nosotros guiamos, pero el paciente también tiene que hacer su parte”.

En el tratamiento del mieloma múltiple, los efectos secundarios pueden generar temor o abandono si no se manejan adecuadamente. Por eso, la educación vuelve a ser clave. La enfermería orienta sobre:

  • Ajustes nutricionales para minimizar náuseas o vómitos.
  • Uso correcto de los medicamentos antieméticos.
  • Qué señales deben monitorear y cuándo buscar ayuda.

“Un paciente bien educado va a saber cómo enfrentar los efectos secundarios. Nosotros lo vamos llevando paso a paso”, expresa.

Monitoreo continuo

El acompañamiento no termina en la sala clínica. La Lcda. Navarro enfatiza que una llamada, un mensaje o un correo pueden marcar la diferencia para un paciente que falta a su cita: “Cuando un paciente no llega, una llamadita hace la diferencia. Es hacerle saber que es importante y que lo necesitamos para que pueda dar la batalla”. El seguimiento constante fomenta adherencia y genera confianza.

La licenciada señala que el cuidador o familiar es parte fundamental del proceso terapéutico. Mientras el paciente está en el hospital se siente protegido, pero al regresar a su hogar depende del soporte del cuidador, quien debe estar bien orientado y educado.

“Él no es un médico ni un enfermero, pero sostiene al paciente de la mano. El cuidador es vital para que el tratamiento pueda continuar”.

En su reflexión final, la Lcda. Navarro envía un mensaje lleno de esperanza y humanidad. “No te quites. Hay muchas alternativas. No estás solo. Caminamos contigo”.

Y añade un llamado fundamental al personal de enfermería. A pesar de la tecnología, la inteligencia artificial y los cambios acelerados en la medicina, la esencia de la profesión sigue siendo el humanismo. “Nunca dejemos de ser compasivos. Nuestra misión es servir a quien lo necesita, y esos son nuestros pacientes de oncología”.

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