El Reino Unido se convirtió en el primer país en aprobar un nuevo medicamento de GSK para el manejo del asma, diseñado para administrarse solo dos veces al año. La autorización, otorgada por el regulador sanitario británico, permite su uso como tratamiento complementario en pacientes de 12 años o más cuyos síntomas permanecen mal controlados pese a recibir la terapia estándar.
El fármaco, denominado Exdensur, se aplica mediante una inyección subcutánea cada seis meses y también fue aprobado para adultos con rinosinusitis crónica con pólipos nasales, una condición inflamatoria persistente de los senos paranasales que puede causar congestión severa, pérdida del olfato y dificultad respiratoria. En estos casos, el medicamento está indicado cuando los síntomas continúan a pesar del tratamiento médico habitual o incluso tras cirugía.
A diferencia de otros tratamientos biológicos para el asma que requieren aplicaciones más frecuentes, este nuevo enfoque busca simplificar el manejo a largo plazo de la enfermedad. Su mecanismo de acción se centra en bloquear la interleucina-5, una proteína clave del sistema inmunológico involucrada en la inflamación mediada por eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco que desempeña un papel central en ciertos fenotipos de asma grave.
La acumulación excesiva de eosinófilos en las vías respiratorias contribuye al estrechamiento bronquial, el aumento de los síntomas y la aparición de exacerbaciones. Al reducir este proceso inflamatorio, el tratamiento apunta a mejorar la función respiratoria y disminuir la frecuencia de crisis asmáticas.
La aprobación en el Reino Unido marca el primer paso regulatorio para Exdensur a nivel global. El medicamento también se encuentra bajo evaluación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), cuya decisión se espera en los próximos días. De obtener luz verde, podría ampliar las opciones terapéuticas para pacientes con asma difícil de controlar, una población que continúa enfrentando una alta carga de síntomas y hospitalizaciones.
Este avance se suma al desarrollo de terapias dirigidas que buscan personalizar el tratamiento del asma según los mecanismos inflamatorios predominantes, con el objetivo de mejorar el control de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes.
Nota original: AQUÍ









