“El síndrome del mentón entumecido puede preceder el diagnóstico de neoplasias sistémicas y suele asociarse a enfermedad avanzada”, advierte este reporte. Este caso resalta cómo un síntoma neurológico sutil y persistente puede ser la primera pista de una neoplasia hematológica subyacente.
Se presenta el caso de una mujer de 57 años con dolor leve y persistente (2–3/10) e hipoestesia en el territorio del nervio mentoniano izquierdo durante aproximadamente 2 años, inicialmente interpretado como un proceso inflamatorio benigno.
Los primeros estudios mostraron edema óseo mandibular y cambios inflamatorios perineurales sin evidencia clara de masa tumoral, lo que llevó a seguimiento clínico. Sin embargo, la persistencia y progresión de los síntomas motivaron nuevas evaluaciones.
Una biopsia inicial reportó un neuroma, pero fue considerada no representativa, destacando una de las claves del caso: las muestras limitadas pueden enmascarar infiltración neoplásica.
Con el tiempo, la paciente desarrolló lesiones palpables en región submandibular y mentoniana, junto con anestesia en la distribución del nervio. La ecografía evidenció masas sólidas (hasta 22×20 mm), lo que llevó a exploración quirúrgica.
El estudio histopatológico definitivo confirmó un linfoma nodal de zona marginal (NMZL), con células B CD20+ y bajo índice proliferativo (Ki-67 10–15%), hallazgo clave que explica el curso indolente pero progresivo.
La estadificación posterior reveló compromiso ganglionar diseminado (cervical, torácico, abdominal e inguinal), sin afectación extranodal, confirmando enfermedad avanzada pese a la presentación inicial aparentemente localizada.
Clínicamente, la paciente evolucionó a dolor severo (8–9/10) y aumento del volumen mandibular, atribuibles a compresión neural por infiltración linfomatosa.
El manejo incluyó:
- Rituximab (inmunoterapia dirigida)
- Radioterapia localizada (4 Gy)
Con mejoría rápida del dolor tras la primera dosis, lo que refuerza el origen neoplásico de la neuropatía.
Este caso es particularmente relevante porque muestra que:
- la neuropatía del nervio mentoniano puede ser el único signo inicial de linfoma
- la evolución puede ser lenta e inespecífica, favoreciendo retrasos diagnósticos
- imágenes y biopsias iniciales pueden ser engañosas
A diferencia de presentaciones más agresivas, este linfoma mostró un curso prolongado, lo que subraya que la persistencia del síntoma —más que su severidad— debe guiar la sospecha clínica.
El síndrome del mentón entumecido puede deberse a múltiples causas (odontológicas, traumáticas, infecciosas), pero en casos persistentes o progresivos debe considerarse:
- infiltración tumoral
- compresión neural
- diseminación linfática
Este reporte enfatiza la importancia de:
- revaluación clínica continua
- repetición de estudios cuando hay discordancia clínica
- búsqueda activa de malignidad en neuropatías inexplicadas
En conclusión, la neuropatía mentoniana unilateral persistente puede ser un signo temprano de linfomas indolentes. Un enfoque diagnóstico escalonado, con alta sospecha clínica, es fundamental para evitar retrasos y mejorar el pronóstico.
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