Coagulación intravascular diseminada irrumpe durante cirugía de queloide infectado

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Queloide supurativo en la región anterior del tórax de la paciente antes de la intervención quirúrgica.

Un equipo médico reportó un caso inusual de coagulación intravascular diseminada (CID) aguda que se desencadenó durante la extirpación de un queloide infectado en una mujer de 62 años, una complicación potencialmente mortal que provocó sangrado masivo y requirió manejo intensivo multidisciplinario.

La paciente presentaba un queloide supurativo en el tórax, caracterizado por inflamación crónica y secreción purulenta. Aunque los estudios preoperatorios mostraban parámetros de coagulación normales, aproximadamente 100 minutos después de iniciada la cirugía apareció un sangrado difuso e incontrolable que no respondió a las medidas convencionales de hemostasia.

Durante el procedimiento se registró una pérdida sanguínea cercana a 700 mililitros, lo que obligó a iniciar reanimación inmediata y tratamiento antifibrinolítico. Posteriormente, los análisis confirmaron el diagnóstico de CID, un trastorno en el que el sistema de coagulación se activa de forma generalizada, consumiendo plaquetas y factores de coagulación mientras favorece simultáneamente la formación de trombos y hemorragias.

Los resultados mostraron una caída marcada de las plaquetas, alteraciones significativas en los tiempos de coagulación, niveles críticos de fibrinógeno y una elevación extrema del dímero D, hallazgos compatibles con una fase hemorrágica avanzada de la enfermedad.

Los autores plantean que la complicación pudo originarse por la combinación de tres factores clave: la inflamación crónica del queloide, una probable infección bacteriana subyacente y el trauma quirúrgico asociado a la resección. Esta interacción habría desencadenado una respuesta inflamatoria sistémica capaz de activar de manera descontrolada la cascada de coagulación.

El manejo incluyó transfusión masiva de hemoderivados, antibióticos de amplio espectro y terapia de reemplazo renal continuo debido al desarrollo de lesión renal aguda. A pesar de la gravedad del cuadro, la paciente evolucionó favorablemente y fue dada de alta tras 40 días de hospitalización.

El análisis histopatológico del tejido extirpado reveló quistes epidermoides e infiltrados inflamatorios extensos, sin evidencia de malignidad. Catorce meses después del procedimiento, la paciente no presentaba secuelas renales ni signos de infección, aunque sí mostró recurrencia parcial del queloide.

Los investigadores destacan que este es uno de los primeros reportes que vinculan una CID intraoperatoria aguda con un queloide supurativo, lo que subraya la importancia de evaluar marcadores inflamatorios y considerar un monitoreo más estrecho en pacientes con lesiones inflamatorias crónicas sometidos a cirugía. Según los autores, el caso demuestra que incluso procedimientos considerados de bajo riesgo pueden desencadenar complicaciones hematológicas graves cuando existen focos persistentes de inflamación e infección.

Fuente original aquí

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