Guardar pescado en recipientes y envases plásticos dentro de la nevera o el congelador podría favorecer la transferencia de ciertas sustancias químicas al alimento, según un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) publicado en la revista Environment International.
La investigación analizó la migración de bisfenoles, ftalatos, ésteres organofosforados y plastificantes alternativos desde distintos tipos de envases utilizados habitualmente para conservar pescado fresco, incluyendo bandejas de poliestireno, bandejas compostables, películas plásticas y bolsas para congelación.
Los experimentos se realizaron con salmón, atún y merluza almacenados en refrigeración y congelación bajo condiciones similares a las que se utilizan en los hogares. Los resultados mostraron que los aditivos presentes en los envases pueden migrar al pescado incluso a bajas temperaturas y que el tiempo de contacto entre el alimento y el plástico es un factor clave en este proceso.
Además, algunos compuestos alcanzaron tasas de transferencia muy elevadas. En el caso de los bisfenoles, los investigadores observaron migraciones de hasta el 100 %, mientras que el plastificante DEHA superó el 95 % en algunas muestras de salmón.
El estudio encontró que los contaminantes no migran de la misma manera en todas las especies. Los compuestos solubles en grasa se transfirieron con mayor facilidad a pescados grasos como el salmón, mientras que algunos bisfenoles mostraron una mayor migración hacia especies con más contenido de agua, como la merluza.
Posibles implicaciones para la salud
Los autores recuerdan que algunos de estos compuestos han sido asociados en estudios previos con disrupción endocrina y otros efectos adversos para la salud.
Al evaluar la exposición alimentaria, los investigadores observaron que cerca de la mitad de los escenarios analizados superaron los umbrales de riesgo establecidos, principalmente debido a la presencia de bisfenol A.
Según los expertos, estos hallazgos refuerzan la necesidad de considerar las condiciones reales de almacenamiento doméstico en las evaluaciones de seguridad alimentaria y de continuar avanzando en el desarrollo de materiales más seguros para el contacto con alimentos.









