Las primeras 48 horas tras un terremoto son clave para salvar vidas

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Las primeras 24 a 48 horas concentran la mayor probabilidad de encontrar supervivientes bajo los escombros, por lo que una respuesta rápida y organizada resulta fundamental.

Las primeras 24 a 48 horas después de un terremoto representan el periodo más importante para rescatar personas con vida. Especialistas en gestión de desastres coinciden en que una respuesta coordinada, el despliegue oportuno de equipos de búsqueda y el uso de tecnología especializada pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte tras una catástrofe.

La reciente emergencia sísmica registrada en Venezuela vuelve a poner de relieve la importancia de actuar con rapidez durante las primeras horas posteriores a un desastre, una lección aprendida tras eventos como los terremotos de Haití (2010), Nepal (2015), Marruecos y Turquía (2023).

La ventana de supervivencia más crítica

Aunque una persona puede sobrevivir varios días sin alimentos y hasta aproximadamente 72 horas sin agua, los especialistas señalan que la mayor probabilidad de rescate con vida ocurre durante las primeras 24 a 48 horas.

Daniel Losada, técnico en Gestión de Desastres de Cruz Roja Española, explicó que la experiencia acumulada en múltiples emergencias demuestra que ese intervalo concentra la mayor posibilidad de encontrar sobrevivientes atrapados entre los escombros. «Aunque pase ese tiempo, los equipos siguen buscando y siguen encontrando personas con vida, pero la experiencia nos dice que esa es la ventana principal de supervivencia».

No obstante, existen excepciones extraordinarias. Uno de los casos más conocidos fue el del cocinero filipino Pedrito Dy, quien logró sobrevivir 14 días atrapado tras el terremoto de Luzón en 1990.

Las posibilidades de supervivencia no dependen únicamente del tiempo transcurrido. El tipo de construcción, la calidad de los materiales y la forma en que colapsa un edificio también condicionan las oportunidades de rescate.

Las estructuras de hormigón de buena calidad pueden generar espacios vacíos o «bolsas de supervivencia» donde las personas permanecen protegidas parcialmente del colapso. En contraste, edificaciones construidas con materiales más frágiles tienden a derrumbarse completamente, reduciendo las probabilidades de encontrar sobrevivientes.

Además, las zonas con alta densidad poblacional presentan un mayor riesgo de registrar un elevado número de personas atrapadas cuando ocurre un sismo de gran magnitud.

Cómo aumentar las probabilidades de sobrevivir si una persona queda atrapada

Los especialistas recomiendan mantener la calma y reducir al máximo el gasto de energía mientras llegan los equipos de rescate.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Cubrir nariz y boca para disminuir la inhalación de polvo.
  • Respirar de forma lenta y controlada para consumir menos oxígeno.
  • Evitar movimientos innecesarios que puedan provocar nuevos derrumbes o aumentar el agotamiento.
  • Permanecer en silencio para detectar la presencia de rescatistas y responder únicamente cuando se escuchen voces o sonidos cercanos.
  • Si no es posible gritar, intentar golpear estructuras metálicas para generar señales acústicas.

La tecnología y los perros de rescate aceleran la búsqueda

Actualmente, las operaciones de búsqueda cuentan con herramientas que mejoran significativamente la localización de sobrevivientes.

Entre ellas destacan los detectores geofónicos, capaces de captar sonidos producidos bajo los escombros, así como tecnologías que ayudan a identificar la presencia de teléfonos móviles activos o a detectar variaciones de temperatura dentro de estructuras colapsadas.

A ello se suma el trabajo de los perros de búsqueda y rescate, entrenados para identificar el olor y el calor corporal de personas atrapadas, incluso cuando estas no pueden comunicarse. Mientras continúan las labores para localizar sobrevivientes, los organismos de emergencia también comienzan a preparar la respuesta para las siguientes etapas de la crisis.

Esto incluye evaluar los daños en hospitales, redes de agua potable, saneamiento, vías de acceso y otros servicios esenciales, con el objetivo de garantizar atención médica, suministros básicos y condiciones mínimas para la población afectada.

Los especialistas recuerdan que, aunque es natural que familiares y vecinos intenten colaborar en el rescate, ingresar sin preparación a edificios inestables puede aumentar el número de víctimas.

Por ello, recomiendan que toda ayuda se realice en coordinación con las autoridades y los equipos especializados, quienes evalúan continuamente el riesgo de nuevos colapsos y priorizan las zonas donde existen mayores posibilidades de encontrar personas con vida.

Cada minuto cuenta después de un terremoto. La combinación de respuesta rápida, coordinación entre los organismos de emergencia, tecnología especializada y equipos entrenados continúa siendo el factor más determinante para salvar vidas durante las primeras 48 horas tras una gran catástrofe.

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