Un equipo multidisciplinario logró tratar con éxito un paraganglioma del cuerpo carotídeo tipo III (clasificación de Shamblin), una de las variantes más complejas de este tumor vascular, tras una cirugía complicada por un accidente cerebrovascular isquémico que requirió tratamiento endovascular de urgencia.
La paciente, una mujer de 51 años, consultó por una masa pulsátil de crecimiento lento en el lado derecho del cuello. Diez meses antes había presentado un ataque isquémico transitorio con hemiparesia izquierda. La angiografía por tomografía computarizada confirmó un paraganglioma que rodeaba completamente la bifurcación carotídea, compatible con un tumor Shamblin tipo III.
Debido a su alta vascularización, el equipo realizó embolización preoperatoria con un agente líquido cuatro semanas antes de la cirugía para reducir el sangrado. Sin embargo, durante la resección se produjo un desgarro de la arteria carótida común que obligó a reconstruir el vaso mediante un cortocircuito vascular temporal y reparación quirúrgica.
Aunque inicialmente la paciente despertó sin déficit neurológico, dos horas después desarrolló hemiparesia izquierda. Los estudios de urgencia evidenciaron una disección de las arterias carótidas y una trombosis de la arteria cerebral media derecha.
Ante la imposibilidad de administrar trombólisis intravenosa por la cirugía reciente, se realizó un rescate endovascular en menos de 30 minutos desde el inicio de los síntomas. El procedimiento incluyó la implantación de dos stents carotídeos para restablecer el flujo sanguíneo y una trombectomía mecánica, logrando una recanalización casi completa.
La paciente recibió posteriormente terapia antiplaquetaria dual y evolucionó de forma favorable. Fue dada de alta seis días después con un déficit neurológico leve y, tras diez meses de seguimiento y rehabilitación, recuperó completamente la función neurológica. El estudio histopatológico confirmó el diagnóstico de paraganglioma del cuerpo carotídeo.
Los autores destacan que los tumores Shamblin tipo III representan un importante desafío quirúrgico debido a su estrecha relación con las arterias carótidas y al elevado riesgo de complicaciones vasculares y neurológicas. Aunque la embolización preoperatoria puede disminuir el sangrado, su beneficio continúa siendo motivo de debate.
Este caso demuestra que la coordinación entre cirugía vascular, radiología intervencionista y neurología puede ser determinante para resolver complicaciones potencialmente fatales y mejorar el pronóstico funcional en pacientes con tumores carotídeos complejos.
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