Bacteriemia por Capnocytophaga canimorsus tras exposición a saliva canina

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Una herida expuesta repetidamente a saliva canina desencadenó una infección invasiva por Capnocytophaga canimorsus en un hombre de 95 años sin los factores clásicos de inmunosupresión.

Un hombre de 95 años consultó por fiebre, eritema e inflamación en la mano derecha cinco días después de sufrir una laceración. Durante ese periodo, su perro había lamido repetidamente la herida. Inicialmente se consideró una celulitis, pero la evolución clínica y los hemocultivos revelaron una bacteriemia por Capnocytophaga canimorsus.

El paciente tenía insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica, hipertensión y trombocitopenia, pero no presentaba factores de riesgo clásicos para infección grave por C. canimorsus, como asplenia, cirrosis, consumo excesivo de alcohol o inmunosupresión. Tras el ingreso, la inflamación local progresó y el recuento leucocitario aumentó hasta 21 × 10⁹/L, acompañado de una elevación marcada de la proteína C reactiva.

Los hemocultivos resultaron positivos para bacilos gramnegativos en frascos aeróbicos y anaeróbicos, y posteriormente identificaron C. canimorsus. Esta bacteria forma parte de la microbiota oral de perros y gatos y puede transmitirse mediante mordeduras, arañazos o el contacto de saliva con heridas abiertas.

Ante el deterioro de la lesión, el tratamiento se ajustó a ampicilina-sulbactam intravenosa, con mejoría progresiva del eritema, el edema y los marcadores inflamatorios. El paciente fue dado de alta para completar un curso de amoxicilina-clavulanato por vía oral.

Aunque las infecciones por C. canimorsus son poco frecuentes, pueden progresar hacia bacteriemia y sepsis, especialmente en personas con factores de vulnerabilidad. El caso resulta particularmente relevante porque ocurrió en ausencia de inmunosupresión clásica. Los autores plantean que la edad avanzada y la inmunosenescencia podrían haber contribuido a la progresión desde una infección local hacia enfermedad invasiva.

Este caso subraya la importancia de considerar Capnocytophaga ante infecciones progresivas tras la exposición a perros o gatos. Una historia clínica dirigida sobre mordeduras, arañazos y contacto de saliva con heridas puede ser clave para orientar el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

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