El miedo a las estatinas puede convertirse en una barrera para la salud cardiovascular

original web
Dra. Katherine Soto, cardióloga. Foto proporcionada a PHL.

El acceso a información sobre salud nunca había sido tan amplio, pero tampoco había sido tan difícil distinguir entre evidencia científica y contenido sin respaldo. En el caso de la dislipidemia, esta realidad puede influir en la decisión de algunos pacientes de iniciar o continuar tratamientos indicados para reducir su riesgo cardiovascular.

La Dra. Katherine Soto, cardióloga, advierte que “el temor a las estatinas, alimentado en ocasiones por información difundida en redes sociales, puede convertirse en una barrera para el manejo oportuno de pacientes que necesitan reducir sus niveles de lípidos y prevenir eventos cardiovasculares”.

Las estatinas siguen siendo la piedra angular

Las estatinas continúan siendo el estándar de tratamiento para el control de los lípidos y la reducción del riesgo cardiovascular. Su uso busca disminuir los niveles de colesterol y, con ello, reducir la probabilidad de eventos como infarto y accidente cerebrovascular en pacientes seleccionados.

«Se sigue demostrando que son efectivas, que son seguras y es la piedra angular del tratamiento», explicó la especialista.

Sin embargo, esto no significa que todas las personas necesiten el mismo medicamento ni la misma intensidad de tratamiento. La decisión depende del riesgo cardiovascular global, los niveles de lípidos y los antecedentes y las características individuales de cada paciente.

No tratar también tiene consecuencias

“Cuando un paciente con indicación de tratamiento decide no iniciarlo o suspenderlo por temor, puede permanecer expuesta durante años a niveles elevados de lípidos y otros factores de riesgo”, afirmó la experta.

Esta exposición acumulativa favorece la aterogénesis, el proceso mediante el cual se forman placas en las arterias y que puede conducir con el tiempo a enfermedad cardiovascular.

Por eso, la cardióloga insiste en que la decisión de tratar debe considerar tanto los beneficios como los posibles riesgos. «Si su médico le está indicando que una terapia es beneficiosa para usted, es porque ya ha sido estudiada», señaló.

“Actualmente existen terapias no estatinas que pueden ser utilizadas en determinados pacientes cuando se necesita complementar o ajustar el tratamiento”, recordó la experta. Estas alternativas amplían las herramientas disponibles, pero su indicación también debe responder a las necesidades y al riesgo individual de cada persona.

La evidencia debe estar en el centro de la decisión

Uno de los principales retos, según la especialista, es la cantidad de información sobre salud que circula en internet y las redes sociales. «Tenemos que estar conscientes de que no toda la información tiene el mismo peso, ni el mismo rigor científico«, advirtió.

Una publicación, un video o un testimonio personal no necesariamente tienen el mismo valor que la evidencia obtenida mediante investigaciones científicas y evaluada por profesionales de la salud. Por eso, tomar decisiones sobre medicamentos basándose únicamente en información encontrada en redes puede llevar a conclusiones incompletas o alejadas del contexto clínico de cada paciente.

La recomendación de la especialista es conversar directamente con el equipo de salud. Las dudas sobre efectos secundarios, beneficios, duración del tratamiento o alternativas disponibles deben formar parte de la consulta. Para la cardióloga, “el diálogo permite evaluar las preocupaciones del paciente y tomar decisiones informadas sobre el tratamiento más adecuado”, sostuvo.

doctor,and,an,woman,patient,are,talking,and,consulting,at

El miedo y la desinformación no deberían convertirse en razones para abandonar o rechazar una terapia sin antes comprender sus beneficios y riesgos. En el manejo de la dislipidemia, una conversación abierta con el médico puede ser tan importante como el propio tratamiento para tomar decisiones seguras y basadas en evidencia.

Últimos artículos

Accede a la revista sobre Mieloma Múltiple

ingresa tus datos para
recibir la revista por email