En el Hospital Auxilio Mutuo, la labor del personal de enfermería en la unidad de trasplante de médula ósea va mucho más allá de los cuidados clínicos. Su rol es acompañar, educar y sostener emocionalmente a los pacientes que atraviesan por un proceso complejo y largo.
Zuleika Raza Malavé, enfermera de la unidad, explicó que la función del personal de enfermería en oncología requiere un compromiso mayor con la educación y la orientación del paciente. “El papel del enfermero oncológico se describe un poquito más fuerte porque el rol de nosotros básicamente es educar, llevar de la mano al paciente para saber desde el comienzo hasta el final el tratamiento que va a obtener”, expresó.
Destacó que la confianza y la comunicación son pilares en la relación con los pacientes: “Cuando se va a educar al paciente se le habla un poquito más claro, más allá de la medicina, que ellos puedan entender y procesar. Cuando les hablamos de manera verbal y sencilla, ellos pueden manejar y comprender mejor su diagnóstico y su tratamiento”.
Además de los aspectos técnicos del cuidado intravenoso y las dosis especializadas que se administran en esta unidad, la especialista enfatizó en el acompañamiento emocional: “Nuestro impacto es bien fuerte hacia ellos porque pasan mucho tiempo con nosotros. La confianza, las explicaciones y el apoyo emocional siempre están ahí, y es algo que ellos necesitan mucho”.
No es un rol sólo profesional
Por su parte, Luis Estrada, también enfermero oncólogo en la unidad, resaltó que sobre este personal recaen múltiples responsabilidades. “Además de educar al paciente, nosotros somos los encargados de crear planes de cuidado en base a las necesidades que manifieste, ya sean educativas, físicas o emocionales”, indicó.
Para Estrada, cada experiencia con los pacientes deja huella: “Mi trabajo como enfermero ha marcado no solamente a un paciente, sino a una variedad de pacientes, porque se trabaja de manera diferente con cada uno. Todo depende de las necesidades que tenga el paciente”.
El enfermero enfatizó que el ejercicio de esta profesión exige sensibilidad y humanidad. “Para ejercer la enfermería uno tiene que tener un nivel de empatía súper alto, ya que los pacientes son diferentes, responden distinto y tenemos que ponernos en sus zapatos. No es solamente ser un profesional, es ser la persona que acompaña al paciente en cada una de las etapas que está en el hospital”, concluyó.









