Un reciente informe de caso ha encendido las alarmas en la comunidad médica pediátrica al vincular la ingesta excesiva de leche de vaca con la trombosis de senos venosos cerebrales (TSVC) en niños pequeños, una afección potencialmente mortal. El caso señala la urgencia de un asesoramiento nutricional temprano y la suplementación oportuna de hierro para prevenir esta grave complicación.
El informe, publicado por Sam Hooshmand, DO, profesor asistente del Departamento de Neurología del Colegio Médico de Wisconsin, y sus colegas, describe el caso de un niño de 24 meses que desarrolló una deficiencia grave de hierro (IDA) y una extensa TSVC.
Detalles del caso
El paciente ingresó en la sala de urgencias tras sufrir una convulsión de un minuto, en el contexto de una fiebre intermitente durante el último mes, atribuida a una otitis media tratada.
Las pruebas de laboratorio revelaron una anemia microcítica grave, con un nivel de hemoglobina de 6.5 g/dL (muy por debajo del rango normal) y trombocitosis. Una tomografía computarizada y, posteriormente, una resonancia magnética y una venografía por resonancia magnética confirmaron el diagnóstico: trombosis de los senos venosos cerebrales (específicamente en el seno transverso derecho, el seno sagital superior y venas corticales adyacentes).
La pieza clave de la historia clínica se encontró en la dieta del niño: a pesar de una alimentación complementaria adecuada, su consumo diario de leche de vaca era de aproximadamente 710 ml (24 oz).
La conexión: deficiencia de hierro y trombosis
La alta ingesta de leche de vaca es un factor de riesgo conocido para la anemia por deficiencia de hierro. En este caso, la combinación de una deficiencia nutricional grave y una infección reciente (otitis media) creó el escenario perfecto para el desarrollo de la trombosis. La IDA puede provocar un estado de hipercoagulabilidad (mayor tendencia a la formación de coágulos), lo que se manifiesta como un accidente cerebrovascular venoso.
El paciente fue tratado inmediatamente con una transfusión de concentrado de hematíes, anticoagulación con heparina y suplementación con hierro elemental. Se aconsejó a los padres suspender la leche de vaca y se les brindó asesoramiento sobre una dieta complementaria apropiada.
A los 3 meses de seguimiento, las imágenes mostraron una resolución casi completa de la trombosis venosa. La heparina se suspendió 5 meses después de la presentación.
Los autores del informe enfatizaron que este caso ilustra una consecuencia prevenible y potencialmente mortal de la anemia ferropénica.
El equipo de Hooshmand recomienda encarecidamente que las sociedades pediátricas consideren establecer un límite superior específico y basado en la evidencia para la ingesta de leche de vaca en niños mayores de 12 meses.
Esto, junto con el reconocimiento temprano de la IDA y la intervención oportuna a través del asesoramiento dietético y la suplementación con hierro, son cruciales para la prevención primaria de accidentes cerebrovasculares pediátricos relacionados con la dieta.
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