La psicología del consumidor, que estudia los patrones de compra, es una herramienta de doble filo. Si bien ayuda a las marcas a conocer las preferencias, deseos y necesidades del público para impulsar productos, también expone la necesidad de que el consumidor sea consciente para evitar la manipulación y el impulso.
Alerta para el consumidor: Los patrones que nos hacen vulnerables
El análisis destaca que los patrones de compra se definen por factores personales, culturales y externos, que las empresas buscan explotar. Los consumidores no compran de forma homogénea; existen al menos cuatro categorías de comportamiento que deben ser identificadas para un consumo responsable:
- Compras de rutina: Decisiones rápidas, de bajo coste y baja implicación (ej. la compra semanal de alimentos).
- Compras limitadas: Esfuerzo moderado en buscar información, a menudo buscando un cambio de marca (ej. compra de ropa).
- Compras extensivas: Productos costosos y desconocidos que requieren mucha información (ej. compra de un coche o una casa).
- Compras por impulso: Decisiones no planificadas, altamente influenciadas por estrategias de marketing (ej. productos en la caja registradora).
Factores de influencia críticos para la salud:
La nota subraya que los factores personales y las necesidades son primordiales, especialmente en el ámbito de la salud:
- Necesidades: Cuando se trata de productos o servicios que satisfacen una necesidad real, el consumidor ajusta su decisión en consecuencia. Aquí es donde se debe priorizar la elección de productos que beneficien la salud sobre los impulsos de baja calidad.
- Cultura e influencias externas: El consumo está fuertemente influido por la cultura y las opiniones externas (redes sociales, amigos). En materia de salud, esto significa que la información y las tendencias de bienestar deben evaluarse con pensamiento crítico, evitando ser arrastrados por influencers o modas no éticas.
Ética empresarial y responsabilidad Social
La investigación concluye que el buen uso de la psicología del consumidor pasa por la ética. Hacer un mal uso de la información obtenida sobre los clientes para manipularlos no solo es antiético, sino que es contraproducente a largo plazo.
El mensaje final es claro: el conocimiento sobre los patrones de compra debe ser utilizado por el consumidor para evitar ser manipulado y para fomentar un consumo responsable y sostenible.
La clave está en dedicar el tiempo necesario al proceso de decisión, considerar los pros y contras, y asegurarse de que el consumo satisface una necesidad genuina, beneficiando tanto la salud individual como la de la comunidad.









