Autora: Dra. Pilar Cristina Ruiz Blanco, endocrinología Med Interna Diabetología.
Aunque es más común en mujeres, las formas más severas se observan con mayor frecuencia en hombres y en personas fumadoras, lo que convierte al tabaquismo en uno de los factores de riesgo modificables más importantes.
Lo que todos debemos saber sobre la orbitopatía tiroidea
La orbitopatía asociada a enfermedad tiroidea, también conocida como enfermedad ocular tiroidea (Thyroid Eye Disease, TED), es una condición inflamatoria autoinmune que afecta los ojos y que con frecuencia acompaña a la enfermedad de Grave’s. Aunque muchas personas la asocian solo con “ojos saltones”, en realidad se trata de una enfermedad compleja que puede comprometer la visión y la calidad de vida si no se detecta y se trata a tiempo [1,2].
¿Qué tan frecuente es y por qué importa?
La TED aparece en aproximadamente 25 – 40% de los pacientes con enfermedad tiroidea, hipertiroidismo, enfermedad de Grave’s [2,3]. La mayoría se presenta en formas leves, pero cerca del 20–25% desarrolla enfermedad moderada o severa y hasta un 1–5% puede llegar a presentar complicaciones graves que amenazan la visión, como la neuropatía óptica distiroidea [1,2].
¿Cómo se manifiesta?
Los síntomas más comunes incluyen ojo rojo persistente, dolor ocular, retracción de los párpados, protrusión de los ojos (exoftalmos), visión doble y sensación de resequedad. En atención primaria, reconocer estos signos de alarma es clave para una referencia oportuna [1,2].
¿Cómo se diagnostica y clasifica?
El diagnóstico es principalmente clínico. Los utilizan herramientas como el Clinical Activity Score (CAS) para medir la inflamación activa y la clasificación EUGOGO para determinar la severidad [1]. Los anticuerpos contra el receptor de TSH (TRAb) suelen estar elevados y se asocian con mayor actividad de la enfermedad [2,3]. Estudios de imagen como la tomografía o la resonancia se reservan para casos moderados, severos o atípicos [2].
¿Cuáles son las opciones de tratamientos?
El manejo depende de la severidad y de la fase de la enfermedad. En todos los casos es fundamental lograr control estricto de la función tiroidea, suspender el tabaco y usar medidas locales como lubricantes [1]. En enfermedad moderada–severa activa, los glucocorticoides intravenosos siguen siendo el tratamiento inicial más utilizado [1].
En pacientes seleccionados o resistentes, se han incorporado terapias con medicamentos inmunomoduladores como el micofenolato o terapias biológicas, como Teprotumumab y no Ttocilizumab, con gran efecto sobre el exoftalmos y especialmente útiles para reducir la inflamación persistente [4–6]. La cirugía oftalmológica de la órbita se reserva para casos graves o para corrección tanto funcional como estética en fases inactivas [1,2].
Mensaje clave: reconocer temprano la orbitopatía tiroidea y referir oportunamente puede marcar la diferencia entre preservar o perder la visión.
Referencias
1.Bartalena L, Kahaly GJ, Baldeschi L, et al. The 2021 European Group on Graves’ Orbitopathy (EUGOGO) clinical practice guidelines. Eur J Endocrinol. 2021;185(4):G43–G67.
2.Kahaly GJ, Dolman PJ, Wolf J, et al. Thyroid eye disease (Graves’ orbitopathy): clinical presentation, epidemiology, pathogenesis, and management. Lancet Diabetes Endocrinol. 2025;13(5):e1–e15.
3.Salvi M, Campi I. Medical management of Graves’ orbitopathy. Thyroid. 2023;33(10):1225–1236.
4.Douglas RS, Kahaly GJ, Patel A, et al. Teprotumumab for the treatment of active thyroid eye disease. N Engl J Med. 2020;382(4):341–352.
5.Pérez-Moreiras JV, Gómez-Reino JJ, Maneiro JR, et al. Efficacy of tocilizumab in patients with moderate-to-severe corticosteroid-resistant Graves orbitopathy. Am J Ophthalmol. 2018;195:181–190.
6.Vannucchi G, Campi I, Covelli D, et al. Efficacy profile and safety of very low-dose rituximab in patients with Graves’ orbitopathy. Thyroid. 2021;31(5):821–









