“Haber alcanzado 500 trasplantes de hígado demuestra la madurez de un programa que ofrece a los pacientes la oportunidad de una segunda vida”, el Dr. Pedro Hernández Rivera, director quirúrgico del Programa de Trasplante de Hígado del Hospital Auxilio Mutuo, al analizar el impacto clínico del desarrollo sostenido de este servicio en Puerto Rico.
El especialista explica que la consolidación del programa tras más de una década de operación representa un cambio estructural en el acceso a terapias de alta complejidad para pacientes con enfermedad hepática terminal. “Tener un programa de trasplante en Puerto Rico significa ofrecer tratamiento a pacientes con algunas de las condiciones más complejas de la medicina sin necesidad de salir del país”, afirma, subrayando el valor sanitario de la disponibilidad local de esta intervención.
Desde el punto de vista clínico, el Dr. Hernández Rivera destaca que los resultados obtenidos reflejan la solidez organizacional y técnica del centro. “Alcanzar 500 trasplantes exitosos con tasas de sobrevida que superan registros nacionales demuestra la madurez del programa”, señala, al indicar que los indicadores de supervivencia posicionan al servicio entre los de mayor rendimiento en la región.
El programa, además, ha ampliado su alcance más allá del ámbito local. Según el cirujano, la unidad recibe pacientes tanto de Puerto Rico como de otras jurisdicciones del Caribe y de la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos. “Contamos con un programa de calibre internacional abierto a referidos externos”, explica, resaltando el papel del centro como referente regional en trasplante hepático.
El desarrollo del servicio también ha transformado el pronóstico histórico de los pacientes con enfermedad hepática avanzada en la isla. Antes de su implementación, el acceso al trasplante dependía de recursos individuales para viajar fuera del país, lo que limitaba la posibilidad terapéutica para la mayoría de los pacientes. La disponibilidad actual de esta intervención dentro del sistema de salud puertorriqueño representa, según el especialista, un avance estructural en equidad de acceso y continuidad del cuidado.
En este contexto, el hito del trasplante número 500 simboliza no solo la expansión de la capacidad quirúrgica, sino la consolidación de un modelo multidisciplinario que integra evaluación especializada, cirugía compleja y seguimiento clínico prolongado, con impacto directo en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes con enfermedad hepática terminal.









