El manejo del síndrome de Behçet sigue evolucionando. La European Alliance of Associations for Rheumatology (EULAR) actualizó sus recomendaciones clínicas incorporando evidencia reciente que respalda el uso de terapias biológicas y un enfoque más personalizado según las manifestaciones de la enfermedad.
La actualización, liderada por la reumatóloga Gulen Hatemi, llega seis años después de la última versión y responde a la necesidad de orientar a los especialistas frente a una patología compleja, de curso recurrente y con compromiso multisistémico.
El síndrome de Behçet es una vasculitis que puede afectar piel, ojos, sistema nervioso y tracto gastrointestinal, con complicaciones graves como trombosis y aneurismas. Su variabilidad clínica obliga a un tratamiento individualizado, enfocado en las manifestaciones específicas de cada paciente. En este contexto, las nuevas guías consolidan un cambio de enfoque: pasar de terapias generales a estrategias dirigidas por órgano y gravedad.
Terapias biológicas toman protagonismo
Uno de los principales cambios es el mayor énfasis en los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF), utilizados tanto para inducir cómo mantener la remisión.
“El mayor cambio frente a la guía anterior es el uso más amplio de inhibidores de TNF en múltiples manifestaciones”, destaca el documento.
Aunque los corticosteroides y los inmunosupresores tradicionales siguen siendo parte del manejo, las guías recomiendan limitar el uso prolongado de esteroides y priorizar terapias dirigidas.
En manifestaciones específicas:
- Lesiones mucocutáneas y articulares: colchicina como primera línea; biológicos en casos refractarios.
- Compromiso ocular: inmunosupresores obligatorios; evitar esteroides en monoterapia.
- Manifestaciones vasculares: esteroides a altas dosis más inhibidores de TNF; reducción progresiva del esteroide.
- Compromiso gastrointestinal: manejo escalonado con inmunosupresores y biológicos en casos graves.
Retos en la evidencia y próximos pasos
A pesar de los avances, los expertos advierten que la evidencia sigue siendo limitada por la heterogeneidad de los estudios, lo que dificulta comparaciones directas entre tratamientos.
Por ello, EULAR plantea la necesidad de fortalecer la investigación con ensayos clínicos, evaluación de nuevas terapias y desarrollo de biomarcadores que permitan optimizar el diagnóstico y seguimiento. Esto marca un paso hacia un manejo más preciso del síndrome de Behçet, donde la personalización del tratamiento y el uso de terapias dirigidas se consolidan como pilares clave.
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