La búsqueda de estrategias más precisas para la detección temprana del cáncer de próstata podría estar entrando en una nueva etapa. Un análisis secundario del ensayo aleatorizado STHLM3-MRI mostró que la prueba sanguínea Stockholm3, que combina el antígeno prostático específico (PSA) con biomarcadores adicionales, factores clínicos y un puntaje de riesgo genético, logró identificar más casos de cáncer clínicamente significativo que el PSA tradicional.
Los hallazgos, publicados en Annals of Internal Medicine, sugieren que esta herramienta podría mejorar la precisión de los programas de tamizaje y reducir procedimientos diagnósticos innecesarios.
¿Qué es la prueba Stockholm3?
A diferencia del PSA convencional, la prueba Stockholm3 integra múltiples variables para estimar el riesgo de desarrollar un cáncer de próstata clínicamente relevante. Entre ellas se incluyen:
- Niveles de PSA.
- Biomarcadores proteicos plasmáticos.
- Un puntaje de riesgo poligénico.
- Variables clínicas del paciente.
Según los investigadores, esta combinación permite una evaluación más individualizada del riesgo y una mejor selección de los pacientes que realmente necesitan estudios adicionales.
Mayor sensibilidad para detectar cánceres relevantes
El estudio incluyó a 12.670 hombres participantes del ensayo STHLM3-MRI, quienes fueron seguidos durante dos años.
Durante ese período, 443 hombres fueron diagnosticados con cáncer de próstata clínicamente significativo (grado grupo 2 o superior).
Los resultados mostraron que la prueba Stockholm3 fue más sensible que el PSA:
- Detectó el 90 % de los cánceres clínicamente significativos.
- El PSA identificó el 74 % de estos casos.
Además, ambas estrategias mantuvieron una especificidad similar:
- Stockholm3: 89 %.
- PSA: 90 %.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la reducción de los falsos negativos, es decir, los casos de cáncer que no fueron detectados inicialmente.
La tasa de falsos negativos fue de:
- 10 % con Stockholm3.
- 26 % con PSA.
En cuanto a los falsos positivos, los resultados fueron comparables:
- 11 % con Stockholm3.
- 10 % con PSA.
Los investigadores destacaron que este equilibrio favorece una detección más precisa de los tumores que requieren tratamiento.
“Stockholm3 proporcionó un equilibrio favorable entre la identificación de cánceres clínicamente accionables y el proceso diagnóstico en comparación con el PSA”, señalaron los autores del estudio.
Beneficios potenciales para los programas de cribado
Al analizar los resultados por cada 1.000 hombres evaluados, la prueba Stockholm3 detectó:
- 31,6 casos de cáncer de próstata clínicamente significativo.
- Frente a 25,8 casos detectados mediante PSA.
Asimismo, la prueba dejó sin detectar menos casos relevantes:
- 3,4 casos por cada 1.000 hombres con Stockholm3.
- 9,2 casos por cada 1.000 hombres con PSA.
Los investigadores consideran que estos datos respaldan el uso de la prueba dentro de estrategias de cribado adaptadas al riesgo, permitiendo identificar con mayor precisión a los hombres con más probabilidades de desarrollar enfermedad clínicamente importante.
Los resultados se suman a investigaciones previas del ensayo STHLM3-MRI, que habían demostrado que la combinación de resonancia magnética (RM) y biopsias dirigidas reduce la detección excesiva de tumores de bajo riesgo y disminuye las biopsias innecesarias.
Estudios anteriores también habían mostrado que integrar Stockholm3 con un enfoque basado en resonancia magnética ayudaba a reducir el sobrediagnóstico sin comprometer la detección de cánceres clínicamente significativos. A pesar de los resultados prometedores, los autores señalaron que la adopción de la prueba podría depender de factores económicos. Actualmente, el costo de Stockholm3 oscila entre 550 y 750 dólares en algunos mercados europeos.
Además, advirtieron que el seguimiento del estudio fue de apenas dos años, por lo que aún se necesitan investigaciones a más largo plazo para determinar su impacto sobre la supervivencia y la mortalidad específica por cáncer de próstata.
Los investigadores concluyeron que, si estos resultados se confirman en estudios futuros, la incorporación de Stockholm3 en los programas de detección podría mejorar significativamente la eficiencia del cribado del cáncer de próstata.
La combinación de biomarcadores sanguíneos, información genética y variables clínicas representa un paso hacia una medicina más personalizada, con el potencial de detectar más tumores agresivos mientras se reducen intervenciones innecesarias en pacientes de bajo riesgo.









