Golpes de calor y deshidratación: el llamado de los pediatras ante el verano en Puerto Rico 

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Expertos recomiendan mantener una hidratación constante, realizar pausas frecuentes y evitar la exposición prolongada al sol para prevenir complicaciones relacionadas con el calor.

Ante el aumento de las temperaturas durante la temporada de verano y la participación de miles de niños en campamentos, actividades recreativas y deportes al aire libre, especialistas en salud pediátrica hacen un llamado a las familias a reforzar las medidas de prevención para evitar la deshidratación y los golpes de calor.

El doctor Diego Sainz de la Peña, jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Auxilio Pediátrico, advirtió que los menores pueden perder líquidos con rapidez cuando permanecen activos por largos periodos bajo el sol o cuando no mantienen una hidratación adecuada.

“En los niños, la prevención es clave. No debemos esperar a que tengan sed para ofrecerles agua. La hidratación debe ser parte de la rutina diaria, especialmente antes, durante y después de actividades físicas o recreativas”, señaló el especialista.

La hidratación va más allá del consumo de agua

Según explicó el pediatra, mantener una adecuada hidratación no depende exclusivamente de beber agua, sino también de una alimentación balanceada que incorpore alimentos con alto contenido de líquido.

Entre los alimentos recomendados se encuentran frutas y vegetales frescos como melón, china, fresas, piña y pepino, que pueden contribuir a conservar un adecuado equilibrio de líquidos en el organismo. “La hidratación no depende únicamente del consumo de agua, sino también de una alimentación adecuada que incluya frutas y alimentos con alto contenido de líquido”, destacó.

Como parte de la orientación dirigida a padres, madres y cuidadores, el especialista compartió cinco medidas esenciales para proteger a los niños durante esta temporada:

  • Ofrecer agua con frecuencia, incluso cuando el menor no manifieste sed.
  • Incluir alimentos ricos en agua dentro de la alimentación diaria.
  • Evitar la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas de mayor calor.
  • Promover descansos regulares durante actividades físicas o recreativas.
  • Estar atentos a señales de alerta relacionadas con la deshidratación o el golpe de calor.

Señales de alerta que requieren atención inmediata

El doctor Sainz de la Peña indicó que algunos síntomas pueden ser indicativos de que un niño está sufriendo los efectos del calor excesivo.

Entre las señales más importantes se encuentran el cansancio excesivo, mareos, dolor de cabeza, náuseas, piel muy caliente, debilidad y falta de energía. “Ante estos síntomas, se debe detener la actividad, llevar al niño a un lugar fresco e hidratarlo. Si los síntomas persisten, se debe buscar atención médica”, recomendó.

Asimismo, insistió en que durante campamentos, juegos y actividades deportivas es fundamental establecer pausas frecuentes para descansar, refrescarse y consumir líquidos.

El especialista enfatizó que los adultos responsables deben supervisar activamente a los menores durante las actividades de verano, ya que los golpes de calor pueden desarrollarse rápidamente si no se adoptan medidas preventivas. “No se debe esperar a que el niño diga que tiene sed, especialmente si está jugando, haciendo deporte o participando en campamentos. Debe hidratarse antes, durante y después de la actividad”, subrayó.

Además, recomendó priorizar espacios con sombra o ventilación adecuada y limitar, cuando sea posible, las actividades al aire libre durante los periodos de temperaturas más elevadas.

Educación preventiva para proteger la salud infantil

Como parte de sus esfuerzos de orientación comunitaria, el Hospital Auxilio Pediátrico continúa fortaleciendo sus campañas educativas durante la temporada de verano para promover hábitos de prevención y fomentar el reconocimiento temprano de los síntomas asociados al calor extremo.

“Los golpes de calor pueden ocurrir con rapidez si no se toman medidas preventivas. Es importante que los adultos responsables observen el comportamiento de los niños y actúen de inmediato si notan algún síntoma preocupante”, concluyó el doctor Sainz de la Peña.

La institución reiteró la importancia de mantener una vigilancia constante durante los meses de verano para proteger la salud y el bienestar de la población pediátrica en Puerto Rico.

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