«Las herramientas de inteligencia artificial pueden identificar patrones y ayudar a mejorar la atención del paciente, pero no fueron creadas para tener información y evaluarla en términos de contexto«. Así lo explicó el Dr. Luis Sánchez, profesor de ingeniería biomédica de la Universidad John Hopkins, quien destacó que, aunque estas tecnologías representan una oportunidad para fortalecer la práctica médica, todavía requieren supervisión clínica y aprobación regulatoria antes de integrarse plenamente a la atención de los pacientes.
La inteligencia artificial avanza rápidamente en medicina y ya demuestra potencial para apoyar el diagnóstico, el seguimiento y la identificación temprana de diversas enfermedades. Sin embargo, los especialistas coinciden en que estas herramientas aún no pueden reemplazar el criterio de un profesional de la salud.
Identificar riesgos antes de que aparezcan las complicaciones
Uno de los mayores aportes de la inteligencia artificial es su capacidad para reconocer patrones que pueden pasar desapercibidos durante la evaluación clínica habitual.
«Las herramientas de AI pueden identificar patrones. No hay ninguna aprobada por la FDA para este propósito, pero esos patrones, utilizando protocolos que ya existen y se usan en la clínica, pueden ayudar a encontrar beneficios de manera temprana para el paciente», explicó el Dr. Sánchez.
Según el especialista, esta capacidad podría facilitar la detección precoz de pacientes con mayor riesgo de desarrollar determinadas condiciones, permitiendo intervenciones oportunas antes de que la enfermedad progrese.
Un seguimiento continuo, pero con supervisión médica
Otra de las ventajas de estas plataformas es su disponibilidad permanente. «Las herramientas de AI pueden jugar un rol muy importante en el seguimiento y tratamiento de los pacientes, en particular porque están disponibles 24 horas al día, siete días a la semana, algo que una clínica médica no puede ofrecer», señaló el profesor.
No obstante, aclaró que este acompañamiento solo resulta útil cuando las herramientas han sido desarrolladas y validadas para ese fin. En esos casos, pueden analizar la información que proporciona el paciente, identificar patrones y contribuir al seguimiento de su evolución.

Aun así, el especialista enfatizó que la supervisión médica sigue siendo indispensable. «Es importante que el médico de cabecera y el médico especialista estén constantemente evaluando las respuestas que la herramienta le puede dar al paciente, con la intención de ayudar a mejorar la calidad clínica», afirmó.
La aprobación regulatoria sigue siendo indispensable
Aunque el potencial de la inteligencia artificial es cada vez mayor, el especialista recordó que estas tecnologías todavía deben superar rigurosos procesos de evaluación antes de incorporarse de manera rutinaria a la práctica clínica.
«Lo que esperamos es que estas herramientas tengan los protocolos que utilizan los médicos para poder tomar decisiones clínicas y saber exactamente cuál es el mejor tratamiento para cada paciente», indicó el Dr. Sánchez.
En ese sentido, destacó que organismos reguladores como la FDA continúan evaluando el desarrollo de estas tecnologías para garantizar que sean seguras, confiables y realmente beneficien a los pacientes. «Todos estamos confiando en que la FDA tenga mucho cuidado al tomar decisiones sobre las herramientas que van a ser utilizadas a nivel clínico para que puedan dar el mejor resultado al paciente, que es lo que todos estamos buscando», concluyó el especialista.









