La crisis sanitaria comienza cuando termina el terremoto

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Dr. Edwin Rodríguez Cruz, cardiólogo pediátrico. Foto proporcionada a PHL.

«La realidad es que Venezuela está comenzando con la catástrofe». Con casi 30 años participando en misiones humanitarias y tras intervenir en desastres como el terremoto de Haití, el Dr. Edwin Rodríguez Cruz, cardiólogo pediátrico, asegura que las consecuencias de un terremoto no terminan cuando cesan los derrumbes. Por el contrario, es entonces cuando inicia una segunda emergencia: la crisis sanitaria y humanitaria que puede prolongarse durante meses o incluso años.

Una tragedia que supera la atención hospitalaria

El especialista describió un escenario marcado por la destrucción de municipios completos, miles de personas desplazadas y una pérdida humana sin distinción de clases sociales.

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«Estamos hablando de municipios que sencillamente desaparecieron. ¿Qué va a ser de toda esa gente ahora que no tiene casa?», preguntó.

A diferencia de otras emergencias en las que ha participado, el médico explicó que la magnitud territorial del desastre obligó a enfrentar comunidades enteras completamente devastadas, con familias que perdieron no solo sus viviendas, sino también a varios de sus integrantes.

Del quirófano pediátrico al hospital improvisado

Acostumbrado a realizar procedimientos cardiovasculares complejos en niños dentro de un hospital de alta especialidad, el Dr. Rodríguez tuvo que adaptarse rápidamente a un escenario con recursos limitados y necesidades completamente diferentes.

«Yo soy cardiólogo. Las personas me preguntan qué hago y yo digo: lo menos que hago es cardiología; lo más que hago es curar heridas, limpiar, darle medicamentos a personas con alta presión o diabetes y brindar apoyo emocional», dijo el especialista.

El especialista destacó que muchas personas acudían no solo por lesiones físicas, sino porque necesitaban contar lo vivido. «Hay mucha gente que viene a hablar con nosotros, no porque necesiten verse con el médico, sino porque necesitan decirle la historia a alguien; y nosotros tenemos que escucharla, porque esa también es la medicina que le estamos prestando», explicó.

La segunda emergencia comienza después

Aunque la atención inicial se concentra en rescatar sobrevivientes y tratar los traumatismos, el médico advirtió que las principales complicaciones sanitarias aparecen semanas después del desastre.

«Ya con apenas dos semanas estábamos viendo muchos casos de diarrea y de sarna humana. ¿Qué va a pasar cuando estas personas lleven meses viviendo juntas?», cuestionó el cardiólogo.

A esto se suma la pérdida de infraestructura hospitalaria, que obliga a mantener la atención médica en hospitales temporales instalados en carpas, una situación que puede prolongarse durante meses.

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Prepararse salva vidas

Para el Dr. Rodríguez, la rapidez con la que responde un sistema de salud puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. «La tardanza cuesta vidas. Hay que responder rápido», afirmó. Asimismo, insistió en que ningún país debe enfrentar solo una emergencia de esta magnitud.

Explicó que su equipo trabaja como un grupo de avanzada: evalúa las principales necesidades durante los primeros días y posteriormente organiza el envío de especialistas, insumos y recursos según las patologías predominantes en cada zona afectada.

El cardiólogo concluyó que, después de casi tres décadas de misiones humanitarias, mantiene intacta la razón que lo impulsa a regresar una y otra vez a los escenarios más difíciles. «No puedo ver personas sufriendo y yo poder hacer algo para ayudarlas, y no hacerlo», afirmó.

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