Nueva guía amplía las opciones de tratamiento del ictus y establece por primera vez recomendaciones pediátricas

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Con base en nueva evidencia, esta intervención puede considerarse hasta 24 horas después del inicio de los síntomas en pacientes seleccionados, incluidos algunos con infartos centrales o ictus de la circulación posterior.

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) y la Asociación Estadounidense de Accidentes Cerebrovasculares (ASA) publicaron una actualización clave en el manejo del accidente cerebrovascular isquémico agudo. La nueva guía, difundida el 26 de enero en la revista Stroke, amplía la elegibilidad para terapias de urgencia, optimiza los tiempos de atención y, por primera vez, incluye recomendaciones formales para el diagnóstico y tratamiento del ictus en niños.

Según los autores, el documento traslada a la práctica clínica los avances más relevantes de la última década. “Esta actualización lleva directamente a la práctica los progresos más importantes en el tratamiento del accidente cerebrovascular”, señaló el neurólogo Shyam Prabhakaran, presidente del grupo redactor y jefe del Departamento de Neurología de la Universidad de Chicago. Las nuevas directrices, explicó, buscan ampliar el acceso a tratamientos de vanguardia, simplificar los requisitos de imagen y permitir que más hospitales actúen con rapidez ante una emergencia neurológica.

El accidente cerebrovascular sigue siendo un problema de salud pública de gran magnitud. En Estados Unidos es la cuarta causa principal de muerte y se cobra una vida aproximadamente cada tres minutos. En este contexto, la guía de 2026 reemplaza la edición de 2018 y su actualización de 2019, incorporando la creciente evidencia acumulada sobre trombólisis, trombectomía endovascular y organización de los sistemas de atención.

Uno de los ejes centrales del documento es la velocidad. Las directrices refuerzan que los resultados dependen tanto de la selección adecuada del tratamiento como del tiempo en que se administra. Por ello, recomiendan sistemas integrados de atención que comiencen desde la llamada al 911 y se mantengan hasta el alta hospitalaria. En el ámbito intrahospitalario, se respalda la realización de imágenes cerebrales rápidas, con una exploración inicial dentro de los 25 minutos posteriores a la llegada del paciente, para diferenciar un ictus isquémico de una hemorragia y permitir una intervención inmediata.

En cuanto al tratamiento farmacológico, la guía recomienda el uso de alteplasa o tenecteplasa intravenosa dentro de las 4,5 horas posteriores al inicio de los síntomas. Ambos fármacos son eficaces para disolver coágulos, aunque la tenecteplasa ofrece la ventaja de administrarse en una sola dosis, lo que simplifica el procedimiento frente a la infusión prolongada que requiere la alteplasa. Además, en pacientes que se despiertan con síntomas o llegan fuera de la ventana clásica de tratamiento, la trombólisis puede seguir siendo beneficiosa hasta 24 horas después, siempre que las imágenes cerebrales muestren tejido aún recuperable.

La actualización también amplía la elegibilidad para la trombectomía endovascular en casos de ictus graves por oclusión de grandes vasos. Con base en nueva evidencia, esta intervención puede considerarse hasta 24 horas después del inicio de los síntomas en pacientes seleccionados, incluidos algunos con infartos centrales o ictus de la circulación posterior. La guía desaconseja prescindir de la trombólisis intravenosa antes de la trombectomía: cuando ambas están indicadas, deben administrarse de forma rápida y secuencial, sin demoras innecesarias.

La guía advierte que las herramientas de detección actuales fueron diseñadas para adultos y no distinguen con precisión el ictus infantil de otros cuadros que lo imitan, como migraña, convulsiones o traumatismos. Por ello, recomienda realizar de forma urgente resonancia magnética y angiografía por resonancia ante la sospecha de ictus pediátrico, recurriendo a tomografía computarizada solo si no es posible obtener una resonancia con rapidez.

En el tratamiento, se contempla el uso de alteplasa intravenosa dentro de las 4,5 horas en niños de entre 28 días y 18 años con déficits neurológicos incapacitantes. Asimismo, la trombectomía mecánica puede ser eficaz en bloqueos de grandes vasos en niños mayores de seis años dentro de las seis horas, y razonable hasta 24 horas si las imágenes muestran tejido cerebral recuperable.

Para los autores, estas recomendaciones representan un paso decisivo hacia una atención pediátrica más estandarizada y basada en la evidencia, aunque también subrayan la necesidad de seguir investigando en este campo. La guía, además, alienta a los hospitales a utilizar sistemas de registro y seguimiento de tiempos y resultados, expandir la telemedicina y fortalecer las redes de derivación entre centros especializados.

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