La esclerodermia es una enfermedad colágeno vascular autoinmune que afecta no solo la piel, sino múltiples órganos vitales, lo que la convierte en una condición compleja que requiere atención médica especializada y diagnóstico temprano.
Según explicó la doctora Grissel Ríos, reumatóloga, esta enfermedad ocurre cuando el sistema inmunológico produce anticuerpos contra los propios tejidos del cuerpo, provocando una acumulación anormal de colágeno.
“La esclerodermia es una enfermedad colágeno vascular donde el sistema inmunológico desarrolla anticuerpos contra sus propios tejidos. Es una enfermedad autoinmune que causa que se acumule colágeno en las capas internas de la piel, causando endurecimiento de la piel”, señaló.
Aunque el endurecimiento de la piel suele ser la manifestación inicial, la doctora advirtió que el impacto de la enfermedad es sistémico. “Afecta a los órganos principales, causando también que ese colágeno se acumule en los pulmones, el corazón, el intestino, los riñones y otros órganos principales. Por eso se considera una enfermedad compleja”, sostuvo.
Uno de los factores clave para mejorar el pronóstico es la detección temprana. La especialista explicó que los pacientes con menos de dos años desde el inicio de la enfermedad, particularmente aquellos con esclerodermia difusa, tienen mayores probabilidades de responder favorablemente a los tratamientos actuales.
“Si el paciente tiene menos de dos años de la enfermedad, en el caso de los pacientes con enfermedad difusa, tiene una probabilidad de respuesta superior”, afirmó la especialista.
La doctora destacó además que el nivel de conocimiento del paciente sobre su condición influye directamente en el manejo de la enfermedad. “Estos pacientes que ya conocen sobre su enfermedad tienen un poquito más fácil el trabajo. Por eso es importante buscar ayudas, conocer la condición, seguir el tratamiento y acudir a especialistas que conozcan la enfermedad y tengan disponibles los tratamientos actuales”, indicó.
Opciones de tratamientos
En cuanto a los avances médicos, resaltó que el abordaje terapéutico ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. “Una de las principales necesidades en la esclerodermia es que hemos añadido medicamentos biológicos, que son un poquito más dirigidos a la enfermedad, tratando el punto de comienzo y no solo las consecuencias, como se hacía anteriormente”, explicó.
Recordó que durante gran parte del siglo pasado el tratamiento se limitaba a aliviar síntomas. “En los años 50 hasta antes de los 90 simplemente se trataba la tos o el reflujo. Ahora tenemos medicamentos que cambian la evolución de la enfermedad desde el comienzo”, concluyó la Dra. Ríos.









