Las personas adultas con síndrome de Down presentan un riesgo elevado de desarrollar enfermedad de Alzheimer. Prácticamente todas desarrollan, hacia los 40 años, cambios neuropatológicos compatibles con la enfermedad, incluida la acumulación cerebral de beta-amiloide. Sin embargo, la aparición de la demencia puede variar ampliamente entre individuos, lo que apunta a la influencia de factores genéticos, biológicos y ambientales.
Para comprender esta variabilidad, el Alzheimer Biomarkers Consortium–Down Syndrome (ABC-DS) desarrolla un estudio longitudinal que sigue a adultos con síndrome de Down desde los 25 años. Su objetivo es identificar biomarcadores capaces de detectar los cambios asociados con el Alzheimer antes de la aparición de síntomas clínicos de demencia.
Uno de los principales mecanismos relacionados con este riesgo es la triplicación del gen de la proteína precursora amiloide (APP), ubicado en el cromosoma 21, que favorece una mayor producción de péptidos beta-amiloide. No obstante, las diferencias en la edad de aparición de la demencia —que puede ocurrir antes de los 40 años o después de los 70— sugieren la participación de otros factores capaces de modificar la progresión de la enfermedad.
El estudio integra evaluaciones cognitivas y funcionales, neuroimagen, biomarcadores sanguíneos y análisis genéticos. Entre sus herramientas se incluyen resonancia magnética, PET para amiloide y tau, así como mediciones en sangre de Aβ40, Aβ42, tau y neurofilamento de cadena ligera, con el propósito de identificar los cambios que preceden al deterioro cognitivo y la demencia.
ABC-DS también analiza cómo el Alzheimer asociado al síndrome de Down se relaciona con el Alzheimer esporádico mediante el marco ATN, centrado en amiloide, tau y neurodegeneración. La combinación de estos datos con estudios genéticos podría permitir identificar factores que aumentan o reducen el riesgo individual y avanzar hacia estrategias de medicina de precisión.
La cohorte busca incluir aproximadamente 550 adultos con síndrome de Down y 50 controles hermanos, permitiendo observar la evolución de los biomarcadores a lo largo del tiempo. Los investigadores esperan que estos hallazgos mejoren la detección temprana, faciliten el desarrollo de ensayos clínicos y contribuyan al diseño de intervenciones antes de que la neurodegeneración se manifieste clínicamente.
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