Ocho de cada diez derrames cerebrales podrían prevenirse

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Dr. Luis Rivera, neurólogo y director médico de la Unidad de Stroke del Hospital Auxilio Mutuo en Bayamón. Foto tomada por PHL.

El derrame continúa siendo una de las principales causas de muerte e incapacidad en Estados Unidos y Puerto Rico. Sin embargo, el Dr. Luis Rivera, neurólogo y director médico de la Unidad de Stroke del Hospital Auxilio Mutuo en Bayamón, advierten que “la Asociación Americana del Stroke estima que el 80 % de los derrames cerebrales son prevenibles si mantenemos controlados estos factores de riesgo y seguimos las recomendaciones médicas”.

“El mayor reto siempre ha sido que el paciente llegue a tiempo. Nosotros estamos preparados para recibirlo y actuar con rapidez, pero si el paciente no llega temprano no podemos ayudarlo”, explicó el neurólogo.

Cada minuto cuenta

Aunque los avances terapéuticos han transformado el tratamiento del stroke durante las últimas décadas, el tiempo continúa siendo el factor más determinante para el pronóstico del paciente. Según explicó el especialista, “cada minuto que transcurre sin restaurar el flujo sanguíneo al cerebro aumenta el daño neurológico y reduce las posibilidades de recuperación”. Por esta razón, los expertos insisten en que cualquier sospecha de derrame debe considerarse una emergencia médica y activar inmediatamente el sistema 911. 

“La importancia de la educación es que las personas reconozcan los síntomas y lleguen rápido al hospital”, señaló el experto. Uno de los principales problemas es que muchos pacientes no identifican que están sufriendo un accidente cerebrovascular o minimizan los síntomas iniciales, retrasando la búsqueda de atención médica.

Entre las señales más frecuentes se encuentran la desviación de la cara, debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, alteraciones visuales y mareos repentinos.

Reconocer los síntomas activa una carrera contra el reloj

Cuando un paciente llega con sospecha de un derrame, los hospitales especializados activan protocolos diseñados para acelerar cada etapa de la atención médica. Estos procesos permiten coordinar de forma inmediata la evaluación clínica, los estudios de imágenes y la intervención de neurólogos, radiólogos y otros especialistas para determinar el tratamiento más adecuado.

El objetivo es reducir al máximo el tiempo entre el inicio de los síntomas y el restablecimiento de la circulación cerebral, ya que “mientras más rápido podamos intervenir, mayores son las posibilidades de minimizar el daño cerebral y mejorar la calidad de vida del paciente a largo plazo”, destacó el neurólogo.

La prevención sigue siendo la mejor estrategia

Además del reconocimiento temprano, el Dr. Rivera enfatizó que la mayoría de los derrames están relacionados con factores de riesgo modificables.

La hipertensión arterial continúa siendo el principal factor asociado al desarrollo de accidentes cerebrovasculares. A ella se suman la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y, más recientemente, la apnea obstructiva del sueño, reconocida como un factor de riesgo cardiovascular importante.

El especialista recordó que las visitas regulares al médico, el control de la presión arterial, los niveles de glucosa y colesterol, junto con una alimentación saludable, actividad física regular y la adherencia a los tratamientos prescritos, continúan siendo las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de sufrir un primer derrame o evitar recurrencias en quienes ya han presentado uno.

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“Cada paciente tiene un papel fundamental en su prevención. El seguimiento médico, los cambios en el estilo de vida y el control de las condiciones crónicas siguen siendo la mejor defensa frente a una enfermedad que puede ser devastadora, pero que en gran medida puede evitarse”, concluyó el especialista.

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