Cambios en vacuna contra hepatitis B en EE. UU. podrían aumentar infecciones, cáncer y muertes

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Modelos advierten que retrasar o hacer opcional la dosis al nacer incrementaría el riesgo de infección crónica en los más vulnerables: los recién nacidos.

Un cambio en las recomendaciones de vacunación contra la hepatitis B en Estados Unidos ha encendido las alarmas en la comunidad médica. Dos estudios publicados en la revista JAMA Pediatrics advierten que modificar la estrategia actual podría traducirse en más infecciones, cáncer hepático, muertes evitables y mayores costos para el sistema de salud.

De vacunación universal a decisión compartida

El Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) recomendó recientemente abandonar la aplicación universal de la vacuna contra la hepatitis B al nacer en bebés cuyas madres resulten negativas para el antígeno de superficie del virus (HBsAg). En su lugar, propone un modelo de “decisión compartida” entre médicos y padres. Además, en estos casos, se sugiere retrasar la primera dosis hasta los 2 meses de edad.

Sin embargo, la recomendación mantiene la vacunación inmediata (dentro de las primeras 12 horas) en recién nacidos de madres positivas o no evaluadas.

El problema radica en que los recién nacidos son el grupo más vulnerable frente al virus. Mientras el riesgo de desarrollar infección crónica por hepatitis B es de aproximadamente 90 % en bebés, en adultos es cercano al 5 %.

Esto significa que cualquier retraso en la vacunación podría aumentar significativamente las probabilidades de enfermedad hepática crónica, cirrosis, cáncer de hígado e incluso muerte.

Modelos proyectan más infecciones y muertes

Uno de los estudios modeló una cohorte anual de 3,5 millones de recién nacidos. Los resultados son contundentes:

  • 90 infecciones agudas adicionales
  • 76 infecciones crónicas más
  • 30 casos extra de cirrosis
  • 21 nuevos cánceres hepáticos
  • 29 muertes adicionales
  • Más de 16 millones de dólares en costos sanitarios extra

Estos cálculos asumen cumplimiento total del esquema de vacunación. Pero si la adherencia es imperfecta, un escenario más realista, las cifras empeoran considerablemente:

  • Hasta 238 infecciones agudas adicionales
  • 112 infecciones crónicas
  • 39 cánceres hepáticos
  • 62 muertes más

Efecto dominó en la cobertura de vacunación

Un segundo estudio advierte sobre un “efecto cascada”. El cambio hacia una decisión opcional podría reducir la cobertura general de vacunación, incluso en bebés de madres no evaluadas.

Actualmente, cerca del 14 % de las mujeres embarazadas en EE. UU. no son examinadas para hepatitis B. Bajo el nuevo esquema, si la vacunación al nacer cae drásticamente en este grupo, se proyectan:

  • 268 infecciones neonatales adicionales
  • 565 infecciones crónicas más

Incluso en escenarios más optimistas, donde se mantiene alta cobertura, seguirían registrándose más infecciones que con la estrategia universal. En el escenario más crítico, combinando baja adherencia y retrasos en la vacunación, los modelos estiman:

  • 1.437 infecciones agudas adicionales
  • 1.127 infecciones crónicas
  • 462 casos de cirrosis
  • 304 cánceres hepáticos
  • 482 muertes relacionadas

Además, los costos de atención podrían superar los 222 millones de dólares a lo largo de la vida de esta cohorte.

Organizaciones como la American Academy of Pediatrics mantienen su recomendación de aplicar la dosis universal al nacer, independientemente del estado de la madre. De hecho, un juez federal bloqueó temporalmente la nueva recomendación, aunque las autoridades sanitarias podrían reactivarla. Expertos advierten que esta decisión llega en un contexto preocupante: las tasas de vacunación ya venían disminuyendo, y muchas mujeres con hepatitis B no reciben el seguimiento adecuado durante el embarazo.

Para los especialistas, más allá de la evidencia científica, el desafío ahora también es comunicativo. La coherencia en las recomendaciones y el diálogo claro con los padres serán claves para mantener la confianza en las vacunas.

La evidencia sugiere que abandonar la vacunación universal contra la hepatitis B al nacer podría revertir décadas de avances en salud pública. Los modelos coinciden en que incluso pequeños cambios en la cobertura o en el momento de aplicación pueden traducirse en un aumento significativo de enfermedades graves y muertes prevenibles.

En salud pública, prevenir sigue siendo más efectivo y menos costoso que corregir.

Fuente original aquí

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