Los murciélagos son considerados uno de los principales reservorios naturales de virus capaces de infectar a otros mamíferos, incluidos los seres humanos. Sin embargo, a pesar de albergar numerosos patógenos, rara vez desarrollan enfermedades graves, un fenómeno que durante décadas ha despertado el interés de la comunidad científica.
Ahora, un estudio publicado en Science Advances identificó una característica inmunológica que podría ayudar a explicar esta capacidad. Tras analizar 26 especies de murciélagos, los investigadores descubrieron que los murciélagos de la familia Vespertilionidae poseen dos loci funcionales para las cadenas pesadas de los anticuerpos, una organización genética que no se había descrito previamente en ningún otro mamífero.
Los anticuerpos son proteínas producidas por el sistema inmunológico para reconocer y neutralizar virus, bacterias y otros agentes infecciosos. En los seres humanos y la mayoría de los mamíferos, los genes responsables de formar las cadenas pesadas de estas moléculas se encuentran agrupados en un único locus del genoma. En los murciélagos analizados, en cambio, los investigadores identificaron dos regiones genéticas independientes, localizadas incluso en cromosomas distintos.
Los análisis demostraron que ambos conjuntos de genes están activos y participan en la producción de anticuerpos. Uno de ellos contiene una mayor diversidad de segmentos génicos, lo que permitiría generar rápidamente un amplio repertorio de anticuerpos frente a distintos patógenos. El segundo posee menos variantes iniciales, pero parece depender en mayor medida de la hipermutación somática, un proceso mediante el cual los anticuerpos se modifican después del contacto con un microorganismo para aumentar su capacidad de reconocimiento.
Esta combinación podría proporcionar un sistema inmunológico más flexible, capaz de ofrecer una respuesta inicial amplia y, al mismo tiempo, desarrollar anticuerpos altamente específicos conforme avanza la infección. Según los autores, esta organización genética incrementaría la diversidad del repertorio inmunológico, una característica que podría contribuir a la notable tolerancia viral observada en estos mamíferos.
Aunque los resultados no explican por completo por qué los murciélagos pueden convivir con numerosos virus sin enfermar gravemente, los investigadores consideran que este hallazgo representa una pieza clave del rompecabezas. La hipótesis deberá confirmarse mediante estudios que evalúen el comportamiento de ambos sistemas de anticuerpos durante infecciones reales.
Comprender cómo los murciélagos controlan los virus sin desarrollar enfermedad podría aportar información valiosa para la inmunología, la virología y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. Además, estos conocimientos podrían mejorar la comprensión de los mecanismos que favorecen la coexistencia entre hospedadores y patógenos, así como fortalecer la vigilancia de enfermedades con potencial de transmisión a los seres humanos.
Los autores concluyen que este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la evolución del sistema inmunológico de los mamíferos y demuestra que los murciélagos continúan ofreciendo modelos biológicos de gran interés para entender la respuesta frente a las infecciones virales y el desarrollo de la inmunidad adaptativa.
Fuente original aquí









