Grasa visceral se asocia con niveles más bajos de testosterona en hombres

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Un análisis de NHANES sugiere que la adiposidad visceral explica mejor la variación de testosterona que el IMC y revela diferencias importantes incluso entre hombres con un peso corporal similar.

La grasa visceral podría ser un fenotipo más relevante para explicar los niveles bajos de testosterona en hombres que la obesidad definida únicamente por el índice de masa corporal (IMC), según un análisis de datos de la encuesta estadounidense NHANES 2011-2016.

El estudio incluyó 4,948 hombres de 20 a 59 años, de los cuales 4,492 contaban con mediciones de grasa visceral obtenidas mediante absorciometría de rayos X de doble energía (DXA). Los investigadores compararon la adiposidad visceral con el IMC y la circunferencia de cintura para evaluar su relación con la testosterona total.

Los resultados mostraron una asociación inversa consistente: los hombres con mayor grasa visceral presentaron concentraciones significativamente menores de testosterona, incluso cuando tenían un IMC similar. Entre los hombres con IMC ≤25, aquellos con mayor adiposidad visceral presentaron 28.6 % menos testosterona, mientras que entre quienes tenían IMC >25 la reducción fue de 30.4 %.

El patrón también se observó al analizar la circunferencia de cintura. Los hombres con cintura ≤102 cm y alta adiposidad visceral presentaron 31.4 % menos testosterona, frente a una reducción de 20.1 % entre aquellos con cintura >102 cm. Además, los hombres con peso normal pero alta grasa visceral tuvieron niveles de testosterona comparables o incluso inferiores a los de hombres con obesidad y menor adiposidad visceral.

La relación también involucró a la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG). La grasa visceral se asoció fuertemente con menores concentraciones de SHBG y, al incorporar esta variable al modelo, la capacidad explicativa aumentó de un pseudo- de 0.18 a 0.45. Sin embargo, la asociación entre grasa visceral y testosterona no desapareció, lo que sugiere que podrían intervenir otros mecanismos metabólicos y endocrinos.

Los autores plantean que la adiposidad visceral puede contribuir a la alteración del eje hipotálamo-hipófisis-gónada mediante resistencia a la insulina, cambios en la producción hepática de SHBG, inflamación y mayor actividad de aromatasa. También señalan que la relación probablemente sea bidireccional: niveles bajos de testosterona pueden favorecer la acumulación de grasa visceral, mientras que esta puede contribuir a una mayor supresión androgénica.

Aunque el análisis muestra una asociación robusta y biológicamente coherente, su diseño transversal no permite establecer causalidad. Además, la testosterona se determinó a partir de una única muestra matutina y no se dispuso de gonadotropinas para confirmar el mecanismo del hipogonadismo.

Los hallazgos sugieren que evaluar únicamente el IMC puede ocultar diferencias relevantes en el riesgo endocrino. La reducción de la adiposidad visceral, más que el peso corporal por sí solo, podría representar un objetivo importante para abordar el hipogonadismo funcional asociado con la obesidad.

Fuente original aquí

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