La conversación pública y médica sobre la obesidad atraviesa un cambio profundo. Lo que durante décadas fue tratado como un problema de disciplina personal hoy se reconoce formalmente como una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial. Así lo explicó la especialista en medicina interna y obesidad, Dra. Mary Joahn Rodríguez, durante una transmisión especial de PHLatam.
Declararla como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud en 2013 abrió una puerta necesaria, afirmó la experta. “Haberla declarado así… nos quita un poquito el estigma de que era tu elección haber llegado al estado de obesidad y nos permite educar al paciente en un campo más neutro”, sostuvo.
Un problema que afecta al 77 % de los puertorriqueños
El reto no es menor. Según estadísticas recientes, el 77 % de la población en Puerto Rico vive con sobrepeso u obesidad, una cifra superior incluso al 60 % previamente reportado. Para la doctora, no se trata de fallas individuales, sino de una “tormenta perfecta” de factores sociales y estructurales.
“El nivel socioeconómico bajo… es definitivamente un factor de riesgo”, explicó, señalando largas jornadas laborales, dependencia de comida rápida y una escasa cultura de alimentación saludable. A esto se suma la pobre infraestructura peatonal del país:
“Puerto Rico es un lugar de muy poco acceso peatonal… se presta para mucho sedentarismo”, añadió.
Eliminar el estigma: la obesidad no es falta de voluntad
La doctora destacó que atribuir la obesidad únicamente a decisiones personales ignora su complejidad. “El paciente no escogió llegar al nivel de obesidad que llegó… Tampoco sabía cómo los hábitos desde la niñez iban a desencadenar esta enfermedad”, afirmó.
Recordó que existen 13 tipos de cáncer relacionados con la obesidad, además de infartos, apnea del sueño y diabetes, entre muchas otras complicaciones.
Un panorama terapéutico en expansión
Sobre los avances clínicos, la especialista señaló que la farmacología continúa evolucionando rápidamente.
“Diría que estamos todavía en pañales… lo que se habló toda la semana en Obesity Week fue de mucha farmacología nueva”, indicó.
Entre los tratamientos más transformadores se encuentran los medicamentos basados en incretinas, como los agonistas de GLP-1. Estos fármacos, inicialmente creados para la diabetes, hoy representan una herramienta poderosa en el manejo del peso.
“Reducen el apetito… ayudan a que te sientas más lleno más rápido y tienen efectos positivos en la microbiota del colon”, explicó. Incluso, recientes estudios empiezan a evaluar su impacto en trastornos por adicción: “Leí un estudio que comenzó ahora en octubre de 2025 para utilizar los GLP-1 para adicciones”, comentó.
Los beneficios cardiovasculares también son significativos: “Se ha visto una reducción en la incidencia de infarto, fallo cardíaco y derrame cerebral”, añadió.
Evaluación rigurosa y supervisión médica: requisitos esenciales
Antes de iniciar cualquier tratamiento, la evaluación debe ser exhaustiva y realizada por un especialista certificado, recalcó la doctora. Esto incluye análisis de sangre, estudios metabólicos, composición de masa corporal y una revisión de hábitos, actividad física, sueño y niveles de estrés.
“No le vamos a dar algo porque la guía lo dice… queremos que sea integrable a su vida”, enfatizó.
Sobre el inicio del tratamiento, recalcó que debe comenzar en dosis bajas, junto con hidratación adecuada, consumo prioritario de proteínas y fibra, y ejercicio con pesas para proteger la masa magra.
Adherencia: la clave del éxito a largo plazo
Uno de los desafíos más importantes es mantener la continuidad del tratamiento. “No existe tal cosa como ‘terminé mi tratamiento con GLP-1’”, aclaró. La doctora comparó el medicamento con una muleta: “La fractura es la obesidad; la muleta es el medicamento. Idealmente te podrás graduar de ella, pero muchos pacientes necesitan quedarse asistidos”.
Si el paciente abandona la terapia sin haber desarrollado hábitos adecuados, el peso vuelve rápidamente: “Eso va a volver… incluso podría aumentar un poco más del peso perdido”, advirtió.
Para la doctora, manejar la obesidad sin un equipo multidisciplinario es irresponsable. “El abordaje no es negociable”, sentenció. Además de la evaluación médica, debe incluir nutricionistas, psicólogos y, cuando sea necesario, especialistas como endocrinólogos, neumólogos o gastroenterólogos.









