Ruptura de aneurisma gigante de arco aórtico

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Un aneurisma gigante de arco aórtico roto fue tratado mediante una compleja reparación endovascular en un paciente de alto riesgo quirúrgico.

Un hombre de 66 años llegó a emergencias en shock, con confusión, oliguria, dolor torácico y abdominal, hipotensión de 85/60 mmHg y hemoglobina de 5.8 g/dL. También presentaba un lactato de 5.8 mmol/L, creatinina de 5.32 mg/dL y una tasa de filtración glomerular estimada de 10 mL/min/1.73 m².

El paciente tenía antecedentes de hipertensión, tabaquismo y reparación endovascular de un aneurisma aórtico abdominal roto mediante EVAR, realizada 10 años antes. Sin embargo, no acudió al seguimiento anual recomendado para vigilar la evolución de la enfermedad aórtica.

La angio-TC reveló un aneurisma del arco aórtico y la aorta torácica descendente de más de 12 cm, con ruptura libre, hematoma pleural izquierdo y compresión de estructuras respiratorias. Durante el procedimiento, el aneurisma se estimó en aproximadamente 14 cm.

Debido a su condición crítica y al elevado riesgo de una cirugía abierta, se optó por una reparación endovascular mediante una endoprótesis ramificada del arco aórtico, con reconstrucción del tronco braquiocefálico, la carótida común izquierda y la subclavia izquierda.

La intervención presentó importantes desafíos técnicos debido a su antecedente de EVAR y a la aterosclerosis ilíaca. Finalmente, la angiografía confirmó la permeabilidad de las tres ramas y la exclusión del aneurisma sin endofugas.

Durante la cirugía recibió 11 unidades de glóbulos rojos, 6 de plasma fresco congelado y 2 de plaquetas. El procedimiento duró 6 horas, con una pérdida sanguínea estimada de 1,500 mL.

A pesar del éxito técnico, el paciente desarrolló inestabilidad hemodinámica, acidosis láctica y anuria, requiriendo diálisis continua. El lactato aumentó hasta 17 mmol/L y el pH descendió a 7.1, en el contexto de una falla multiorgánica progresiva.

El paciente presentó un paro cardíaco al día siguiente de la cirugía y falleció.

El caso destaca el potencial de las técnicas endovasculares avanzadas para tratar aneurismas complejos en pacientes con alto riesgo quirúrgico, pero también evidencia el impacto pronóstico de la ruptura aneurismática, el shock y la falla multiorgánica.

Además, subraya la importancia del seguimiento de por vida tras una reparación endovascular, ya que la vigilancia periódica puede permitir detectar nuevas lesiones aórticas antes de que evolucionen hacia complicaciones catastróficas.

Fuente original aquí

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