El Día de Acción de Gracias es, para muchas familias, la celebración más esperada del año. La mesa se llena de platos tradicionales, aromas irresistibles y ese ambiente festivo que invita a repetir porciones. Pero entre tanto sabor también surge la duda: ¿cómo disfrutar sin afectar la salud cardiovascular?
Para responderlo, varios cardiólogos comparten cómo viven ellos mismos esta fecha y qué decisiones jamás tomarían frente al banquete.
Renunciar a su plato favorito
Aunque algunos clásicos de Acción de Gracias, como los macarrones con queso al horno, la salsa o el pastel de nueces pecanas están lejos de ser “cardiosaludables”, los especialistas coinciden en algo fundamental: no se privan de sus comidas favoritas.
El Dr. Gregory J. Mishkel explica que disfruta los platos tradicionales, pero siempre con equilibrio: “Equilibro mi plato con pavo magro, abundantes verduras y porciones más pequeñas de guarniciones más contundentes. Se trata de disfrutar y agradecer, así que me permito flexibilidad sin excederme”.
La Dra. Jayne Morgan celebra de forma similar: llena su plato con pavo rico en proteínas y guarniciones vegetales, pero también incluye pan de maíz con mantequilla y, por supuesto, postre. “¡Es Acción de Gracias! ¡Disfruten del festín! Pasar tiempo con familiares y amigos también es bueno para el corazón porque reduce el estrés”.
Ambos especialistas coinciden en escuchar al cuerpo durante la comida y detenerse antes de sentirse demasiado llenos. Como recuerda la Dra. Morgan, siempre hay sobras para el día siguiente.
¿Realmente afecta a la salud excederse un día?
La respuesta depende del estado de salud de cada persona. El Dr. Mishkel asegura que un solo día de indulgencia no arruinará meses de hábitos sanos: “Una comida rica en sodio puede elevar la presión arterial y una alta en grasas puede aumentar los triglicéridos, pero estos efectos suelen ser temporales”.
En personas con hipertensión, diabetes, historial de infartos o riesgo elevado, la advertencia es distinta. El cardiólogo Dr. B. Keith Ellis explica que una comida muy alta en sal, azúcar o grasas saturadas puede:
- Aumentar la presión arterial
- Elevar la glucosa
- Afectar la función vascular
“Estos cambios podrían impactar negativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares”, señala.
Por eso, recomienda acercarse a la cena con mayor atención y considerar las metas diarias de calorías, sodio y azúcares, idealmente conversándolo antes con su médico.
Cómo preparar un plato más cardiosaludable sin perder tradición
Los expertos recomiendan priorizar ciertos alimentos que mantienen el espíritu festivo sin comprometer el corazón:
- Pechuga de pavo sin piel: rica en proteína y con menos grasas saturadas.
- Guarniciones vegetales: asadas, salteadas o al vapor.
- Rellenos mejorados: pan integral o de trigo, más verduras y menos mantequilla.
- Porciones pequeñas de guarniciones más pesadas como puré de papas o relleno.
- Postre sí, pero con moderación: la Dra. Morgan prefiere media rebanada en la cena… y la otra mitad con el café del día siguiente.
Los especialistas subrayan que lo que importa no es una comida, sino los hábitos diarios. “El Día de Acción de Gracias debe verse como una celebración para disfrutar con moderación. Lo que determina la salud cardíaca son los hábitos que se retoman al día siguiente”, concluye el Dr. Mishkel.
Acción de Gracias es un momento para celebrar, compartir y agradecer. Incluso los cardiólogos, no dejan pasar sus platos favoritos. Con porciones adecuadas, equilibrio y atención a tu cuerpo, puedes disfrutar plenamente sin poner en riesgo tu salud.
Fuente original aquí
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