El Día de Acción de Gracias es una fecha especial llena de tradiciones, sabores y momentos en familia. Sin embargo, para padres de niños que suelen ser exigentes a la hora de comer, esta celebración puede convertirse en un reto. ¿Cómo evitar que la mesa se transforme en una zona de batalla? Con un poco de planificación, es posible preparar una comida equilibrada, nutritiva y apta para todos los gustos.
A continuación, te compartimos recomendaciones prácticas para disfrutar de una cena armoniosa sin sacrificar la tradición ni la nutrición.
1. Ofrece al menos un alimento que tu niño disfrute
Tanto si la cena se celebra en tu casa como si asistirán a la de un familiar, asegúrate de incluir o llevar, un alimento que sabes que tu niño come sin problema. Esto garantiza que tendrá algo seguro en su plato y, además, le demuestra que sus preferencias son importantes al momento de planear la comida.
2. Involúcralo en la planificación del menú
Invita a tu niño a ser parte del proceso desde el inicio. Explícale que la cena incluirá una proteína, un grano, una verdura y una fruta, y pregúntale qué opciones le gustaría ver en el menú.
Por ejemplo:
- “¿Qué verdura te gustaría incluir este año?”
- “¿Qué fruta crees que haría falta?”
Luego pueden buscar recetas juntos. Cuando los niños participan en la selección de los alimentos, suelen mostrarse más dispuestos a probarlos.
3. Llévalo a la cocina: preparar juntos también ayuda
Invitar a los niños a participar en la preparación de la comida puede marcar la diferencia:
- Los más pequeños pueden lavar verduras.
- Los niños en edad escolar pueden ayudar con el puré de papas.
- Los adolescentes pueden preparar la salsa de arándanos.
Al cocinar, los niños tienden a probar lo que preparan y sienten orgullo por sus “obras maestras”, lo cual aumenta la probabilidad de que lo coman en la mesa.
4. Usa “puentes” entre alimentos para ampliar su variedad
Si ya aceptan un alimento, aprovéchalo como punto de partida. Busca opciones similares en color, sabor o textura. Por ejemplo: si a tu niño le encanta el pastel de calabaza, incorpora puré de batata (boniato) como una alternativa cercana.
Esto ayuda a expandir su repertorio sin obligarlo a enfrentar sabores demasiado distintos de golpe.
5. Haz que los platos entren por los ojos (y por la nariz)
Muchos niños deciden que “no les gusta” algo antes de probarlo. Por eso, la presentación es clave. Prueba estas ideas:
- Añadir aromas cálidos como canela o nuez moscada a las manzanas cocidas.
- Preparar una bandeja de verduras en forma de pavo.
Cuando la comida se ve, huele y sabe bien, aumenta la disposición de los niños a degustarla.
6. Prioriza un ambiente tranquilo y disfrutado
Más allá de lo que estén comiendo, recuerda que Acción de Gracias es un momento para reconectar y agradecer. Confía en el trabajo previo: planear un menú equilibrado, involucrar a los niños y asegurar al menos un alimento que les guste. Haz de la mesa un espacio de calma y celebración, sin presión ni negociaciones.
Planear el menú con anticipación, sumar a los niños al proceso y presentar los alimentos de forma atractiva puede transformar la cena de Acción de Gracias en una experiencia agradable para toda la familia, incluyendo a los comensales más exigentes.
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