La idea de detectar múltiples tipos de cáncer a través de un solo análisis de sangre ha ganado fuerza en los últimos años. Un estudio publicado en Cancer sugiere que las pruebas de detección temprana de múltiples cánceres (MCED, por sus siglas en inglés) podrían reducir hasta en un 45 % los diagnósticos de cáncer en etapa avanzada si se integraran de forma rutinaria en la atención médica. Sin embargo, especialistas advierten que, por ahora, esta tecnología sigue enfrentando importantes limitaciones clínicas.
Las pruebas MCED se basan en el concepto de biopsia líquida: en lugar de extraer tejido del tumor, buscan en la sangre señales indirectas de cáncer, como fragmentos de ADN tumoral, células tumorales circulantes o restos celulares. Este enfoque resulta menos invasivo y, en teoría, permitiría identificar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas clínicos, cuando los tratamientos suelen ser más efectivos.
Modelos desarrollados por investigadores de Exact Sciences estiman que, con un uso sostenido durante una década, estas pruebas podrían cambiar de forma significativa el estadio en el que se diagnostican muchos cánceres. El beneficio potencial radica en detectar tumores cuando aún se encuentran en fases iniciales, antes de progresar a etapas metastásicas.
No obstante, los expertos subrayan que estos escenarios se basan en supuestos optimistas. La utilidad real de las pruebas MCED depende de factores clave, como la velocidad con la que progresa cada tipo de cáncer y el tiempo que permanece en etapas tempranas. Tumores de crecimiento rápido podrían escapar a la detección, incluso con pruebas periódicas.
Otro obstáculo relevante es la tasa de falsos positivos. Datos preliminares de estudios en curso muestran que, aunque algunas pruebas identifican correctamente a la mayoría de las personas sin cáncer, una proporción significativa de resultados positivos no se confirma posteriormente. Esto podría generar ansiedad innecesaria en los pacientes y aumentar la carga de pruebas diagnósticas adicionales en los sistemas de salud.
Además, actualmente no existen guías clínicas claras sobre cómo actuar ante un resultado positivo de una prueba MCED. En la práctica, cualquier hallazgo sospechoso debería confirmarse con estudios de imagen y, en muchos casos, con biopsias de tejido, lo que limita su capacidad para reemplazar los métodos diagnósticos tradicionales.
Aunque varias pruebas de biopsia líquida para cánceres específicos ya cuentan con aprobación regulatoria, ninguna prueba multi cáncer ha sido aprobada formalmente para uso clínico general. Algunas están disponibles en ciertos países como pruebas desarrolladas en laboratorio, pero su implementación a gran escala sigue siendo objeto de investigación.
Pese a estas limitaciones, los investigadores coinciden en que la tecnología avanza rápidamente. Mejoras en la sensibilidad, la reducción de falsos positivos y una mejor integración con los flujos clínicos actuales podrían convertir a las biopsias líquidas multi cáncer en una herramienta clave del diagnóstico oncológico en el futuro. Por ahora, su promesa es real, pero su aplicación clínica generalizada aún requiere más evidencia.Nota original: AQUÍ









