Un proceso de auditoría prospectiva y retroalimentación dirigido al momento del alta hospitalaria no logró reducir de forma general el uso ni la duración de los antibióticos prescritos, según reveló un amplio ensayo clínico realizado en 10 hospitales. No obstante, la estrategia sí mostró beneficios en un grupo específico de pacientes con infecciones no complicadas, donde aumentó la prescripción considerada óptima.
El estudio, un ensayo clínico aleatorizado por conglomerados con diseño de cuña escalonada, evaluó si la intervención de equipos de gestión de antibióticos podía disminuir el uso excesivo de estos fármacos al momento del alta, una etapa crítica en la transición del cuidado hospitalario al ambulatorio. En total, se analizaron 21.842 ingresos hospitalarios entre diciembre de 2022 y noviembre de 2023.
Durante el periodo basal se registraron 14.288 admisiones y, tras la implementación gradual de la intervención, 7.554. Los resultados mostraron que la proporción de pacientes que recibieron antibióticos al alta prácticamente no cambió: 21,9 % antes de la intervención frente a 21,8 % durante su aplicación.
Tampoco se observaron diferencias significativas en la duración del tratamiento antibiótico tras el alta, la duración de la terapia durante la hospitalización, la estancia hospitalaria ni las tasas de reingreso a 30 días.
La intervención consistió en la difusión de directrices institucionales para la reducción gradual de antibióticos orales y en un proceso de auditoría prospectiva con retroalimentación a los prescriptores de primera línea para pacientes con alta prevista en las siguientes 48 horas.
En promedio, los equipos de administración de antibióticos revisaron cerca de 20 pacientes por semana en cada hospital, aunque solo una cuarta parte de estas auditorías derivó en retroalimentación directa a los médicos tratantes.
A pesar de no reducir el uso global de antibióticos, el estudio identificó un impacto positivo en la calidad de la prescripción. En un análisis detallado de 434 historias clínicas, la prescripción óptima de antibióticos fue significativamente más frecuente durante la intervención, pasando de 46,2 % en el periodo basal a 58,8 % una vez implementada la estrategia, especialmente en pacientes con diagnósticos comunes y sin complicaciones.
Además, una encuesta posterior a la intervención mostró una percepción favorable entre los prescriptores: el 94,4 % de quienes respondieron consideró que la iniciativa contribuyó a mejorar la prescripción de antibióticos al alta hospitalaria.
Los autores concluyen que, aunque la auditoría prospectiva y la retroalimentación centradas en el alta no son suficientes para reducir el uso excesivo general de antibióticos, sí pueden mejorar la adecuación del tratamiento en subgrupos específicos.









