Un pequeño foco de infección por virus Nipah en el estado de Bengala Occidental, en India, encendió nuevamente las alertas sanitarias internacionales. El martes 27 de enero de 2026, autoridades indias confirmaron dos casos detectados desde diciembre de 2025, tras rastrear cerca de 200 contactos, todos con resultados negativos en pruebas de laboratorio. Aunque el brote se considera contenido, la vigilancia epidemiológica se mantiene activa.
El aumento del interés mediático y de mensajes alarmistas en redes sociales, ha llevado a plantear una pregunta recurrente: ¿podría el virus Nipah convertirse en la próxima pandemia? La respuesta de la comunidad científica es clara: la situación requiere atención y preparación, pero no pánico.
¿Qué es el virus Nipah y cómo se transmite?
El virus Nipah (Nipah henipavirus) pertenece a la familia Paramyxoviridae y fue identificado por primera vez en 1998 durante un brote en Malasia que afectó principalmente a criadores de cerdos. Su nombre proviene de la localidad de Kampung Sungai Nipah.
Se trata de un patógeno zoonótico, cuyo reservorio natural son los murciélagos frugívoros del género Pteropus. El virus puede transmitirse a los humanos de varias formas:
- Contacto directo con animales infectados, como cerdos
- Consumo de alimentos contaminados con fluidos de murciélagos (por ejemplo, savia de palma)
- Transmisión de persona a persona, a través de fluidos corporales como saliva, sangre, orina o secreciones respiratorias, especialmente en contextos de contacto estrecho
Desde su descubrimiento, se han registrado brotes esporádicos en países del sudeste asiático, como India, Bangladesh y Singapur, generalmente de carácter localizado.
Síntomas del virus Nipah y por qué es tan grave
La infección por Nipah puede iniciar con síntomas inespecíficos, como:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Vómitos
- Malestar general
En un porcentaje de casos, la enfermedad progresa rápidamente hacia cuadros graves, incluyendo:
- Encefalitis aguda
- Convulsiones
- Desorientación
- Dificultad respiratoria
- Coma
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de letalidad oscila entre 40 % y 75 %, una cifra significativamente más alta que la de la mayoría de los virus respiratorios conocidos.
Sin vacuna ni tratamiento específico: el gran desafío
Actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral específico contra el virus Nipah. El manejo clínico se basa en tratamiento de soporte, control de síntomas y atención intensiva en los casos graves.
La investigadora Beatriz Escudero, del Instituto de Salud Global de Barcelona, explicó que la falta de tratamientos se debe en parte a la escasa inversión histórica, pero también a la complejidad de investigar este virus:
“Trabajar con Nipah requiere instalaciones de bioseguridad nivel 4, las más altas que existen, lo que limita el número de centros capaces de estudiarlo”.
No obstante, la experta destaca que al menos tres vacunas se encuentran en desarrollo, y algunas ya han sido evaluadas en ensayos clínicos fase 1 y 2, lo que representa un avance importante.
La OMS ha incluido al virus Nipah en su lista de patógenos prioritarios, junto con el Ébola y el Zika, por una combinación de factores de alto riesgo:
- Alta tasa de mortalidad
- Ausencia de vacunas o tratamientos específicos
- Capacidad de transmisión de persona a persona en contextos específicos
- Potencial impacto en sistemas de salud con recursos limitados
Aunque no se propaga de forma masiva, los brotes previos han demostrado que puede generar cadenas de transmisión en hospitales y entornos familiares si no se aplican medidas estrictas de bioseguridad.
¿Puede el virus Nipah convertirse en la próxima pandemia?
Pese a las comparaciones con el COVID-19, los expertos coinciden en que el virus Nipah no tiene, por ahora, un comportamiento pandémico. A diferencia del SARS-CoV-2, su transmisión es mucho menos eficiente y requiere contacto cercano con fluidos corporales o animales infectados.
Los brotes documentados han sido locales y esporádicos, y no existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida a gran escala. En el caso reciente de India, las autoridades sanitarias lograron rastrear y aislar contactos de manera eficaz, sin nuevos casos confirmados.
La propia OMS considera que el riesgo de propagación internacional es bajo en este momento, y ha destacado la capacidad de respuesta de países como India para contener brotes de este tipo.
El refuerzo de controles sanitarios en aeropuertos o fronteras por parte de algunos países responde a medidas preventivas, no a una amenaza inmediata de pandemia. Para la comunidad científica, el virus Nipah representa un recordatorio claro de la importancia de la vigilancia epidemiológica, la investigación y la preparación, especialmente frente a patógenos emergentes de origen animal.
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