El Dr. Ángel M. Montes Avilés, geriatra y médico de familia, junto al Dr. Stefano Coppola-Fasick, nefrólogo, profundizaron en las estrategias actuales para la detección temprana y el manejo integral del síndrome cardiorrenal, una condición compleja que evidencia la estrecha interdependencia funcional entre el corazón y los riñones.
Durante su intervención, ambos especialistas destacaron que el abordaje clínico debe ir más allá del tratamiento sintomático, incorporando herramientas diagnósticas capaces de identificar el daño orgánico en fases iniciales, así como intervenciones terapéuticas orientadas a modificar el curso de la enfermedad.
Síndrome cardiorrenal: cinco tipos clínicos
En este contexto, comprender la clasificación clínica del síndrome cardiorrenal resulta fundamental para orientar el diagnóstico y las decisiones terapéuticas. El Dr. Montes describió cinco tipos principales, definidos según el órgano que inicia el daño y su impacto sistémico:
- Tipo 1: falla cardíaca aguda que desencadena daño renal agudo.
- Tipo 2: falla cardíaca crónica que conduce a enfermedad renal crónica.
- Tipo 3: lesión renal aguda que provoca disfunción cardíaca.
- Tipo 4: enfermedad renal crónica que genera compromiso cardíaco.
- Tipo 5: enfermedades sistémicas, como sepsis, lupus o diabetes, que afectan simultáneamente ambos órganos.
Esta clasificación permite comprender que el deterioro puede iniciar en cualquiera de los dos sistemas y evolucionar de manera bidireccional.
Detección temprana
El diagnóstico oportuno continúa siendo uno de los pilares para frenar la progresión del daño cardiorrenal. “Muchas veces, los pacientes pueden cursar etapas avanzadas sin síntomas evidentes, lo que refuerza la necesidad de evaluaciones periódicas”, enfatizaron los especialista.
Entre los estudios de rutina que facilitan la detección se incluyen pruebas sanguíneas y urinarias orientadas a medir la función renal y el riesgo cardiovascular. Entre ellas destacan:
- Creatinina sérica
- Nitrógeno ureico (BUN)
- Electrolitos
- Filtrado glomerular (GFR)
- Microalbúmina urinaria
- Relación albúmina/creatinina
- Proteinuria
A estos se suman otras herramientas complementarias como el sonograma renal, la hemoglobina glicosilada y el monitoreo domiciliario de la presión arterial. “Un paciente puede tener creatinina elevada y no sentir síntomas; por eso la prevención es vital”, advirtió el Dr. Coppola-Fasick.
La hipertensión es eje del daño cardiorrenal
Desde la atención primaria, el control de la presión arterial representa uno de los ejes más relevantes para evitar la progresión del síndrome cardiorrenal. Los especialistas recomiendan mantener cifras por debajo de 130/80 mmHg, acompañadas de dieta baja en sodio y control estricto de comorbilidades como diabetes y obesidad.
Cuando la hipertensión no se controla adecuadamente, puede desencadenar insuficiencia cardíaca, reduciendo la perfusión renal y acelerando el deterioro de la función del riñón. En los últimos años han surgido terapias que ofrecen beneficios simultáneos para corazón y riñón, particularmente en pacientes con diabetes, proteinuria o hipertensión.
Estos tratamientos han demostrado mayor efectividad cuando se inician en etapas tempranas, ya que permiten ralentizar la progresión del daño, reducir hospitalizaciones y mejorar los desenlaces clínicos a largo plazo.
Educación del paciente
Más allá del tratamiento farmacológico, la educación del paciente constituye un componente determinante del abordaje integral.
Para el Dr. Montes, conocer la enfermedad y sus factores de riesgo es clave para modificar conductas y mejorar la adherencia terapéutica. “Somos responsables de conocer nuestras enfermedades y factores de riesgo. No es preocuparse, es ocuparse”, afirmó. El control metabólico adecuado impacta no solo riñón y corazón, sino también ojos y sistema vascular, reduciendo complicaciones multisistémicas.
Ambos especialistas coincidieron en que la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa para reducir la carga del síndrome cardiorrenal. Entre las principales recomendaciones destacan:
- Chequeos médicos una o dos veces al año
- Actividad física regular
- Alimentación balanceada
- Control del peso
- Suspensión del tabaco
- Adherencia a medicamentos
El Dr. Coppola-Fasick concluyó, “La meta como nefrólogos es alargar la vida del riñón y evitar que el paciente llegue a diálisis”.
A modo de reflexión, el Dr. Montes comparó el cuidado de la salud con un plan de ahorro, enfatizando la importancia de la prevención desde edades tempranas. “Si te cuidas desde joven, cuando llegues a la vejez tendrás mejor calidad de vida. Hoy existen tratamientos efectivos, pero el paciente debe ser responsable con su salud”.









