Un factor de crecimiento podría estar detrás del daño articular en la osteoartritis

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El NGF podría estar más involucrado en el daño articular de lo que se pensaba.

Un nuevo estudio publicado en la revista Arthritis & Rheumatology revela que el factor de crecimiento nervioso (NGF) podría desempeñar un papel mucho más amplio en la osteoartritis (OA) de lo que se pensaba hasta ahora.

Tradicionalmente vinculado al dolor, este mediador biológico ahora aparece como un posible actor clave en los cambios estructurales y celulares que caracterizan la enfermedad articular.

Más que dolor: el NGF también altera la estructura de la articulación

Investigadores liderados por Anne-Marie Malfait, MD, PhD, de Rush University, demostraron que la inyección intraarticular de NGF en ratones sanos fue capaz de inducir múltiples alteraciones típicas de la osteoartritis.

Entre los principales hallazgos se destacan:

  • Inflamación y hinchazón articular
  • Cambios en la membrana sinovial, incluyendo fibrosis
  • Incremento en la densidad mineral ósea
  • Formación de pre-osteofitos (crecimientos óseos iniciales)
  • Aumento en la sensibilidad al dolor (hiperalgesia)
  • Mayor crecimiento de fibras nerviosas relacionadas con el dolor

Estos resultados sugieren que el NGF no solo amplifica las señales dolorosas, sino que también podría estar involucrado en la progresión estructural de la enfermedad.

La interacción entre nervios, dolor y daño articular

El estudio evidenció que el NGF genera una respuesta compleja y dependiente del tiempo, en la que se entrelazan:

  • Señalización del dolor
  • Crecimiento de fibras nerviosas
  • Cambios celulares
  • Daño progresivo en la articulación

Además, se observaron alteraciones en la expresión genética de múltiples tipos celulares, lo que refuerza la idea de que el NGF actúa más allá del sistema nervioso.Curiosamente, el único rasgo clásico de la osteoartritis que no se observó fue el daño directo del cartílago.

Sin embargo, los investigadores advierten que esto podría deberse a la corta duración del estudio (solo unas semanas), y plantean que una exposición más prolongada al NGF podría eventualmente afectar este tejido. El interés en el NGF como diana terapéutica no es nuevo. Durante años, se exploraron tratamientos basados en anticuerpos contra este factor, como el fármaco experimental tanezumab, que mostró resultados prometedores inicialmente.

No obstante, estudios posteriores detectaron casos de empeoramiento acelerado de la osteoartritis, lo que llevó a la cancelación de su desarrollo en 2021. A pesar de estos antecedentes, los nuevos hallazgos sugieren que el problema podría no ser el objetivo terapéutico en sí, sino el momento y la forma en que se interviene sobre el NGF.

En paralelo, otros enfoques comienzan a emerger. Un ensayo clínico fase II con el agente experimental LEVI-04, dirigido a otro miembro de la familia de neurotrofinas, mostró resultados prometedores en el alivio del dolor sin reportar efectos adversos graves relacionados con progresión acelerada. Sin embargo, los expertos advierten que aún faltan estudios más amplios y con seguimiento estructural para confirmar su seguridad a largo plazo.

Un cambio de paradigma en la osteoartritis

Los investigadores concluyen que el NGF debe entenderse como parte de un sistema mucho más complejo que conecta dolor, sistema nervioso y deterioro articular.

Este enfoque podría transformar la forma en que se investiga y trata la osteoartritis, una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo.El NGF no solo intensifica el dolor en la osteoartritis: también podría estar impulsando el daño estructural de la articulación.

Fuente original aquí

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