“Eventos masivos internacionales aumentan el riesgo de importación de casos y de transmisión en personas no inmunizadas” advirtió el Dr. Alfonso Rodríguez-Morales quien subraya que el contexto actual obliga a reforzar medidas de prevención ante la circulación activa del virus.
El Mundial de 2026 marcará cifras récord con 48 equipos y millones de viajeros movilizándose entre Estados Unidos México y Canadá. Más allá del impacto deportivo el escenario plantea un desafío sanitario relevante debido a la reemergencia del sarampión en los países sede. El evento no genera brotes por sí mismo pero puede actuar como amplificador epidemiológico en poblaciones con baja vacunación.
En México el brote iniciado en 2025 se ha extendido a todo el país con más de 14 mil casos reportados en 2026 aunque con tendencia a la baja gracias a campañas intensivas de vacunación. A pesar de estos avances la cobertura aún es insuficiente para alcanzar la inmunidad de rebaño lo que mantiene un riesgo residual de transmisión.
En Estados Unidos la situación también genera preocupación. En 2025 se registró el mayor número de casos en 35 años y en 2026 ya se superan los 1400 casos con brotes activos en varios estados. Este escenario coincide con una disminución sostenida en la cobertura vacunal y un aumento en las exenciones. La llegada de millones de visitantes podría facilitar tanto la importación como la exportación internacional del virus.
Canadá por su parte perdió su estatus de eliminación del sarampión tras más de un año de transmisión continua. Aunque el número de casos actuales es menor la cobertura vacunal se mantiene por debajo del umbral necesario. El principal riesgo es la importación de casos seguida de su amplificación y posterior diseminación internacional.
“El problema de base es la falsa percepción de que el sarampión es una enfermedad eliminada” señaló el Dr. Rodríguez-Morales quien insiste en que muchos adultos desconocen su estado vacunal. En este contexto la verificación del esquema completo de vacuna triple viral se vuelve una medida clave para reducir riesgos individuales y colectivos.
Desde otra perspectiva la Dra. Brenda Crabtree Ramírez fue enfática al señalar que “el gran riesgo no es el evento ni los países son las personas que deciden no vacunarse”. Recordó que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas y que una sola persona puede infectar hasta 18 más en poblaciones susceptibles.
Además advirtió que la protección vacunal puede disminuir con el tiempo lo que refuerza la necesidad de evaluar refuerzos especialmente en adultos. El desarrollo de anticuerpos tras la vacunación puede tardar entre dos y cuatro semanas lo que hace urgente la toma de decisiones antes del viaje.
En este escenario la responsabilidad individual cobra un papel central. Revisar el esquema de vacunación y completarlo antes de viajar es una medida esencial para reducir el riesgo de contagio y evitar la propagación internacional del virus. La magnitud del evento convierte estas decisiones personales en un factor determinante para la salud pública global.
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