VIH agravó un caso extremo de mpox

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La coinfección por mpox y VIH avanzado provocó lesiones cutáneas necróticas, infección bacteriana secundaria y una hospitalización de dos meses antes de lograr la recuperación clínica.

El primer caso confirmado en Burundi mostró cómo la inmunosupresión favorece lesiones necróticas, infecciones secundarias y una recuperación mucho más prolongada.

Hasta la mitad de los pacientes con mpox también viven con VIH. Un nuevo reporte de caso refuerza el impacto de esta coinfección al describir el primer caso confirmado de mpox en Burundi, donde una mujer de 50 años con VIH en estadio avanzado desarrolló una forma grave de la enfermedad, con lesiones cutáneas necróticas, úlceras genitales extensas y complicaciones que prolongaron su hospitalización durante dos meses.

La paciente consultó por fiebre, debilidad general y lesiones pustulosas en las manos y la región genital. Durante la evaluación inicial se confirmó el diagnóstico de VIH estadio 4; sin embargo, las lesiones fueron interpretadas inicialmente como una infección de transmisión sexual, lo que retrasó el diagnóstico definitivo de mpox, posteriormente confirmado mediante PCR.

Con el paso de los días, las lesiones evolucionaron hacia pústulas umbilicadas, úlceras vulvares dolorosas y extensas áreas de necrosis, acompañadas de secreción purulenta, dolor intenso e infección bacteriana secundaria. Además, la paciente desarrolló candidiasis oral, anorexia, fiebre persistente y signos compatibles con septicemia, por lo que requirió varios cambios en el tratamiento antibiótico.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la aparición de grandes ampollas en los pies que se rompieron y dieron lugar a úlceras necróticas de mal olor, una manifestación poco frecuente que evidenció el grado de inmunosupresión y la gravedad del cuadro clínico.

Los autores señalan que el VIH avanzado puede favorecer una evolución mucho más agresiva del mpox, aumentando el riesgo de lesiones extensas, infecciones bacterianas secundarias, hospitalizaciones prolongadas e incluso desenlaces fatales. En este caso, tras dos meses de tratamiento, la paciente logró la reepitelización completa de las lesiones e inició posteriormente la terapia antirretroviral.

El reporte concluye que todas las personas con sospecha de mpox deberían ser evaluadas para VIH, mientras que en pacientes con VIH que desarrollen lesiones cutáneas sugestivas también debe descartarse oportunamente la infección por mpox, ya que un diagnóstico temprano puede reducir las complicaciones y mejorar el pronóstico.

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