Iniciar vasopresores de forma temprana mientras se limita la administración de líquidos intravenosos no ofrece ventajas clínicas frente a la estrategia convencional de aportar mayores volúmenes de fluidos antes de iniciar estos fármacos en pacientes con choque séptico. Así lo demuestra un ensayo clínico multicéntrico que evaluó ambas estrategias en servicios de urgencias y no encontró diferencias en supervivencia ni en otros desenlaces clínicos relevantes.
El estudio incluyó 963 adultos con choque séptico atendidos en hospitales de Australia, Nueva Zelanda e Irlanda. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir una estrategia de restricción de líquidos con inicio temprano de vasopresores o una estrategia convencional basada en mayores volúmenes de fluidos y uso posterior de vasopresores durante las primeras 24 horas de tratamiento.
El desenlace principal, medido como el número de días vivos y fuera del hospital durante los primeros 90 días, fue idéntico en ambos grupos, con una mediana de 76 días. Asimismo, la mortalidad a los 90 días fue similar entre quienes recibieron vasopresores tempranos y quienes siguieron la estrategia convencional (16,4 % frente a 14,4 %), sin diferencias significativas en otros indicadores de evolución clínica.
Como era de esperarse, los pacientes tratados con vasopresores tempranos recibieron aproximadamente la mitad del volumen de líquidos intravenosos durante las primeras 24 horas (1.140 mL frente a 2.248 mL) y requirieron con mayor frecuencia estos medicamentos vasoactivos (86,5 % frente a 67,6 %).
No obstante, una diferencia relevante fue la menor incidencia de edema pulmonar, que se presentó en solo 0,6 % de los pacientes tratados con la estrategia restrictiva, frente al 5,0 % de quienes recibieron mayores volúmenes de líquidos, lo que representa una reducción significativa de esta complicación.
Los investigadores concluyen que, aunque la estrategia de restricción de líquidos con vasopresores tempranos disminuye el riesgo de edema pulmonar, no mejora la supervivencia ni acelera la recuperación hospitalaria en pacientes con choque séptico temprano. Los autores señalan que la elección de la estrategia de reanimación debe continuar individualizándose según las características clínicas de cada paciente, mientras nuevos estudios exploran qué subgrupos podrían beneficiarse de un abordaje más restrictivo.
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