Un estilo de vida estructurado mejora la cognición en adultos mayores

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El ensayo LatAm-FINGERS evaluó una intervención multidominio de prevención de la demencia en 1.065 adultos mayores de 11 países latinoamericanos, combinando ejercicio, nutrición, entrenamiento cognitivo, control del riesgo vascular y apoyo social.

Una intervención multidominio adaptada a la realidad cultural de Latinoamérica logró una mejora 55 % mayor en la cognición global durante dos años en adultos mayores con mayor riesgo de demencia, en comparación con recibir únicamente recomendaciones generales sobre hábitos saludables.

Los resultados corresponden al ensayo LatAm-FINGERS, presentado en el Congreso Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) de 2026 y publicado simultáneamente en The Lancet. El estudio incluyó a 1.065 adultos de 11 países latinoamericanos, con una edad media de 67,5 años, y evaluó si un programa estructurado de prevención podía implementarse eficazmente en la región.

El grupo de intervención recibió ejercicio supervisado, asesoramiento nutricional, entrenamiento cognitivo, seguimiento del riesgo cardiovascular y apoyo social, además de reuniones periódicas para mantener la adherencia al programa. La intervención también incorporó adaptaciones culturales, como actividades de salsa y tango y alimentos regionales dentro de la dieta MIND.

A lo largo de dos años, ambos grupos mostraron avances cognitivos, pero quienes participaron en el programa estructurado registraron una mejora anual de 0,31 desviaciones estándar en cognición global, frente a 0,20 en el grupo que recibió recomendaciones generales. Esto representó una diferencia ajustada de 0,11 desviaciones estándar por año (p < 0,0001).

Los beneficios también se observaron en dominios específicos: memoria episódica, función ejecutiva y velocidad de procesamiento mostraron mejoras significativamente mayores en el grupo con intervención estructurada.

Para los investigadores, los resultados refuerzan que la prevención de la demencia puede ir más allá de recomendar actividad física o una alimentación saludable. El acompañamiento continuo, el seguimiento, la interacción social y la adaptación de las intervenciones al contexto cultural podrían ser componentes clave para sostener cambios de conducta y proteger la salud cerebral.

Sin embargo, el estudio no permite determinar qué componente individual produjo el beneficio, ya que la intervención combinó múltiples estrategias. Tampoco está claro si las mejoras cognitivas observadas se traducirán a largo plazo en un retraso del deterioro cognitivo leve o de la demencia.

El ensayo amplía la evidencia de estudios previos como FINGER y POINTER y representa un paso relevante para la investigación de prevención de la demencia en Latinoamérica, una región donde la carga de factores de riesgo modificables como hipertensión, diabetes y obesidad continúa siendo elevada.

Fuente original aquí

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