Autor: Ricardo J. Fernández-de Thomas, MD, neurocirujano con sub-especialidad en Cirugía Compleja de Columna Vertebral, Mínimamente Invasiva, Robótica y Deformidad
La deformidad de la columna en adultos es una condición cada vez más frecuente, pero también una de las menos comprendidas. Muchas personas piensan que se trata únicamente de una escoliosis o de una «columna torcida». Sin embargo, el problema va mucho más allá de una curvatura anormal. La deformidad espinal del adulto representa una alteración del alineamiento de la columna vertebral que puede producir dolor crónico, dificultad para mantenerse de pie, limitación para caminar y pérdida progresiva de la independencia y de la calidad de vida.
A medida que envejecemos, la columna vertebral experimenta cambios degenerativos naturales. Los discos intervertebrales pierden altura, las articulaciones desarrollan artritis y los ligamentos pueden engrosarse. En algunos pacientes, estos cambios provocan escoliosis degenerativa, cifosis, pérdida de la lordosis lumbar o deformidades secundarias a cirugías previas. El resultado es una alteración del balance sagital, un concepto fundamental en la cirugía moderna de columna que describe la capacidad del cuerpo para mantener la cabeza alineada sobre la pelvis utilizando la menor cantidad posible de energía.
Cuando este equilibrio se pierde, el cuerpo desarrolla mecanismos compensatorios para mantener la mirada al frente. Los pacientes comienzan a inclinar el tronco hacia adelante, flexionar las rodillas, retrovertir la pelvis o extender excesivamente el cuello. Estas adaptaciones aumentan el gasto energético y explican por qué muchos pacientes sienten fatiga al permanecer de pie o caminar distancias cortas. Con frecuencia, el principal problema no es únicamente el dolor, sino la incapacidad para mantener una postura erguida y realizar actividades cotidianas como caminar, hacer compras o compartir tiempo con la familia.
El diagnóstico requiere una evaluación clínica completa, incluyendo una historia médica detallada y un examen físico neurológico minucioso. Las radiografías panorámicas de columna en posición de pie permiten analizar el alineamiento global de la columna y los parámetros espinopélvicos, mientras que la resonancia magnética y la tomografía computarizada ayudan a identificar compresión de estructuras nerviosas y a planificar el tratamiento cuando está indicado.
El tratamiento siempre debe individualizarse. La fisioterapia, el fortalecimiento muscular, la optimización del peso corporal, el tratamiento de la osteoporosis, el manejo adecuado del dolor y la educación del paciente constituyen la base del tratamiento conservador y pueden mejorar significativamente la función en muchos casos. Sin embargo, cuando existe una deformidad progresiva, compromiso neurológico, pérdida importante del balance espinal o fracaso del tratamiento conservador, la cirugía puede ofrecer una mejor calidad de vida al restaurar el alineamiento de la columna, descomprimir las estructuras nerviosas y mejorar la capacidad funcional del paciente.
Los avances tecnológicos han revolucionado este campo. Hoy disponemos de una planificación quirúrgica basada en parámetros espinopélvicos, navegación intraoperatoria, cirugía robótica, técnicas mínimamente invasivas y sistemas modernos de instrumentación que permiten realizar procedimientos cada vez más precisos y personalizados. El objetivo no es simplemente corregir una radiografía; es restaurar la biomecánica de la columna para que el paciente pueda volver a mantenerse erguido, caminar con mayor facilidad y recuperar su independencia.

La deformidad de la columna en adultos no debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento. Reconocer sus síntomas de forma temprana y realizar una evaluación especializada permite ofrecer tratamientos oportunos antes de que la discapacidad sea irreversible. En la cirugía moderna de deformidad espinal, corregir el alineamiento significa mucho más que enderezar una columna: significa devolver movilidad, función y calidad de vida.
Referencias
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