El oído no es un entorno estéril. Estudios basados en secuenciación de nueva generación han revelado un ecosistema microbiano complejo, compuesto principalmente por bacterias y hongos, cuya composición varía según la región anatómica, la edad, el ambiente y las características del cerumen. En individuos sanos, especies como Cutibacterium acnes, Staphylococcus y Corynebacterium forman parte de estas comunidades.
El cerumen desempeña un papel clave en esta barrera defensiva. Además de sus propiedades ácidas e hidrofóbicas, contiene moléculas con actividad antimicrobiana que ayudan a limitar el crecimiento de microorganismos y la penetración de agua en el conducto auditivo.
Sin embargo, esta comunidad puede modificarse durante la enfermedad. En la otitis externa, investigaciones han identificado una mayor presencia de microorganismos como Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus, Aspergillus y Candida, junto con cambios en la diversidad microbiana. En la otitis media también se han observado perfiles variables que incluyen especies como Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis, Alloiococcus otitidis y Turicella otitidis.
Estos hallazgos refuerzan que no existe un único patrón de “disbiosis” del oído, sino cambios que pueden depender del tipo de enfermedad, el sitio de muestreo, la exposición previa a antimicrobianos y las características de cada paciente.
Las tecnologías de secuenciación permiten detectar microorganismos que pueden pasar inadvertidos mediante los cultivos convencionales y revelar infecciones bacterianas, fúngicas o polimicrobianas. No obstante, identificar un microorganismo no significa necesariamente que sea el causante de la enfermedad, por lo que la interpretación clínica sigue siendo un desafío.
Aunque el perfilado del microbioma podría abrir la puerta a diagnósticos y tratamientos más personalizados en otorrinolaringología, estas estrategias todavía se encuentran en fase de investigación. Serán necesarios estudios más amplios para determinar cuándo estas comunidades son protectoras, cuándo contribuyen a la enfermedad y cómo podrían utilizarse para mejorar el manejo de las infecciones del oído.
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