Nuevos datos refuerzan el papel de la donación circulatoria en el trasplante cardíaco 

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Los corazones provenientes de donantes tras muerte circulatoria mostraron una supervivencia a cinco años comparable con los obtenidos tras muerte encefálica.

La donación después de la muerte circulatoria (DCD) continúa ganando espacio como una alternativa para ampliar la disponibilidad de corazones destinados a trasplante. Ahora, nuevos datos sobre los primeros seis años de experiencia en Estados Unidos sugieren que esta estrategia podría ofrecer una supervivencia a largo plazo comparable con la obtenida mediante donación después de muerte encefálica (DBD).

El estudio retrospectivo, publicado en The Annals of Thoracic Surgery, analizó información del registro nacional de la United Network for Organ Sharing (UNOS) correspondiente a 19,432 adultos sometidos a trasplante cardíaco entre diciembre de 2019 y diciembre de 2025. De estos procedimientos, el 13.3 % utilizó corazones provenientes de donantes DCD.

Después del análisis y emparejamiento mediante puntuación de propensión, los investigadores compararon 2,155 pares de receptores de corazones DCD y DBD. Los resultados mostraron que la mortalidad a 30 días fue prácticamente similar entre ambos grupos: 2.8 % para los receptores de corazones DCD frente a 2.7 % para DBD.

La diferencia tampoco apareció al evaluar el seguimiento a largo plazo. A cinco años, la supervivencia fue de 77.3 % en el grupo DCD y 78.3 % en el grupo DBD.

Para Masaki Tsukashita, MD, PhD, del Allegheny General Hospital, en Pittsburgh, y sus colegas, estos hallazgos respaldan la utilización de esta estrategia pese a algunas complicaciones iniciales. “DCD HTx ofrece una supervivencia a largo plazo comparable a DBD HTx, a pesar de una mayor PGD grave”, señalaron los autores.

Sin embargo, el análisis identificó una diferencia importante: los pacientes que recibieron corazones DCD presentaron con mayor frecuencia disfunción primaria grave del injerto (PGD).

Esta complicación ocurrió en 10.3 % de los trasplantes DCD, frente a 5.3 % de los realizados con corazones DBD. Además, el grupo DCD tuvo una mayor necesidad de hemodiálisis, con 20.4 % frente a 16.3 %.

El desafío de la lesión por isquemia

Los investigadores plantearon que la mayor frecuencia de PGD podría relacionarse con la lesión por isquemia caliente que ocurre durante la fase agónica del donante antes de la extracción del órgano.

No obstante, esta lesión inicial no pareció traducirse en una reducción de la supervivencia a largo plazo. Los autores consideran que las tecnologías actuales de perfusión ex situ e in situ podrían contribuir a revertir parcialmente este daño.

El equipo de Tsukashita destacó además que la supervivencia al año fue similar tanto en las primeras etapas de implementación como en periodos posteriores. Esto sugiere que la expansión nacional de los trasplantes DCD no estuvo acompañada por un marcado efecto de curva de aprendizaje.

¿Cómo se obtienen estos corazones?

La DCD se ha utilizado cada vez más en Estados Unidos desde el primer caso registrado en el país, en diciembre de 2019. Su crecimiento responde, en parte, a la necesidad de ampliar el pool de donantes.

El modelo tradicional dependía principalmente de personas declaradas en muerte encefálica. Sin embargo, algunos potenciales donantes fallecen por una pérdida irreversible de la circulación sin cumplir los criterios de muerte encefálica, por lo que sus corazones no podían utilizarse bajo ese esquema.

En la actualidad existen diferentes estrategias para recuperar y preservar estos órganos, entre ellas la perfusión regional normotérmica (NRP) y la técnica conocida como direct procurement and perfusion (DPP). El estudio también exploró las dos principales estrategias utilizadas para la obtención de corazones DCD.

Aproximadamente uno de cada tres corazones DCD fue obtenido mediante NRP. Esta estrategia se asoció de manera independiente con una menor mortalidad hospitalaria frente a DPP, con una odds ratio ajustada de 0.51. En cuanto a la supervivencia a cinco años, los resultados fueron de 83.9 % para NRP y 75.4 % para DPP.

Sin embargo, los investigadores pidieron cautela al interpretar esta comparación. “Estos hallazgos deben interpretarse con cautela, dada la clasificación indirecta de la estrategia de obtención”, señalaron.

La razón es que el registro UNOS no especificaba directamente qué técnica había sido utilizada. Por ello, los investigadores tuvieron que inferirla a partir del intervalo entre la declaración de muerte circulatoria y el pinzamiento aórtico.

Además, las estrategias contemporáneas de preservación DCD pueden combinar NRP, perfusión mecánica y técnicas de preservación hipotérmica, elementos que no pueden diferenciarse completamente a partir del registro.

Una alternativa que continúa bajo evaluación

Aunque los resultados aportan datos alentadores sobre la supervivencia de los receptores, los trasplantes DCD continúan enfrentando interrogantes clínicos y éticos relacionados con la obtención de órganos y las diferentes técnicas de preservación.

Entre las limitaciones del estudio se encuentran el posible sesgo de selección residual, incluso después del emparejamiento estadístico, y el hecho de que el registro UNOS comenzó a recopilar de forma rutinaria información sobre PGD y ECMO posoperatorio apenas en septiembre de 2023.

Aun así, los investigadores consideran que sus resultados ofrecen respaldo para continuar evaluando y ampliando el uso de corazones DCD en Estados Unidos, especialmente a medida que evolucionan las tecnologías de recuperación y preservación. “Estos hallazgos proporcionan tranquilidad y respaldan la expansión continua de la utilización de corazones DCD en Estados Unidos”, concluyeron los autores.

Fuente original aquí

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