Un nuevo posicionamiento de la Sociedad Endocrina plantea preocupaciones frente a los recientes intentos de redefinir la obesidad más allá del índice de masa corporal (IMC), advirtiendo que este cambio podría complicar el diagnóstico y retrasar el inicio del tratamiento en millones de pacientes.
Según una guía publicada en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, incorporar criterios adicionales como la presencia de disfunción orgánica atribuible al exceso de grasa corporal podría generar barreras en la práctica clínica diaria.
La definición de obesidad tiene consecuencias reales
El Dr. Ranganath Muniyappa, del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales en Estados Unidos, enfatiza que la forma en que se define la obesidad impacta directamente en la vida de los pacientes. “Las definiciones diagnósticas influyen en quiénes califican para el tratamiento, cómo los médicos gestionan la atención y cómo las aseguradoras determinan la cobertura de medicamentos y cirugías”.
El especialista advierte que cualquier nuevo marco debe basarse en evidencia sólida, ser aplicable en la práctica clínica y, sobre todo, facilitar —y no restringir— el acceso equitativo al tratamiento.
Las preocupaciones surgen frente al marco propuesto por la Comisión de The Lancet, que plantea que el diagnóstico de obesidad clínica debe basarse en la demostración de que el exceso de grasa corporal está causando disfunción orgánica.
Además, introduce el concepto de “obesidad preclínica” para aquellas personas que, pese a tener exceso de grasa, aún no presentan complicaciones evidentes. Sin embargo, expertos advierten que este enfoque podría generar más problemas que soluciones.
Tres riesgos clave del nuevo modelo
Los autores del análisis identifican tres preocupaciones principales:
1. Dificultad para aplicarlo en la práctica clínica
Demostrar que la disfunción orgánica es causada directamente por la grasa corporal puede ser complejo, lo que podría retrasar el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
2. Inconsistencias conceptuales
La categoría de “obesidad preclínica” depende del nivel de pruebas diagnósticas disponibles y excluye condiciones como la diabetes tipo 2, lo que contradice la evidencia científica actual.
3. Mayor desigualdad en salud
El modelo requiere evaluaciones diagnósticas avanzadas que no siempre están disponibles en todos los sistemas de salud, lo que podría ampliar las brechas en el acceso a la atención.
Hacia un enfoque más práctico y centrado en el paciente
Frente a estos desafíos, los especialistas proponen un modelo más sencillo y funcional, que priorice:
- El riesgo clínico del paciente
- El impacto en su calidad de vida
- Métodos de estadificación ya validados
- El acceso oportuno al tratamiento
La Dra. Amy Rothberg, de la Universidad de Michigan, subraya la importancia de simplificar el abordaje diagnóstico: “Necesitamos métodos más sencillos para identificar la obesidad precozmente, que no dependan de umbrales rígidos y que prioricen el acceso al tratamiento según el beneficio real para el paciente”.
El debate actual refleja un punto crítico en el manejo de la obesidad: cómo avanzar hacia diagnósticos más precisos sin comprometer el acceso a la atención. Para los expertos, cualquier cambio en la definición debe tener como objetivo principal mejorar la vida de los pacientes, evitando retrasos, complejidades innecesarias y nuevas desigualdades en salud.
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