Leer por placer también puede ser una forma de cuidar la salud cerebral

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Leer por gusto puede convertirse en una actividad que estimula diferentes funciones cognitivas a lo largo de la vida.

Leer una novela, un cómic o un libro de divulgación por gusto podría hacer mucho más que entretener. Una revisión de investigadores de la Universidad de Cambridge encontró que la lectura recreativa se relaciona con beneficios en la atención, la memoria, la función ejecutiva y la salud mental, además de asociaciones con un menor deterioro cognitivo durante el envejecimiento.

Los hallazgos, publicados en Psychological Medicine, reúnen evidencia de diferentes estudios y etapas de la vida. Aunque gran parte de los resultados muestran asociaciones y no prueban por sí solos una relación causal, los investigadores destacan el potencial de la lectura como una actividad accesible para estimular el cerebro.

Más que aprender palabras: el cerebro también se ejercita

Una de las evidencias más relevantes proviene de un estudio que incluyó a más de 10.000 niños y adolescentes. Quienes comenzaron a leer por placer desde edades tempranas mostraron mejores resultados en atención, memoria y función ejecutiva.

Esta última incluye habilidades como planificar, controlar impulsos, cambiar de estrategia y resolver problemas, procesos fundamentales para el aprendizaje y la organización de las actividades cotidianas.

Además, los jóvenes que disfrutaban de la lectura presentaron mejor rendimiento académico, menos problemas de salud mental, más horas de sueño y menor exposición a pantallas.

Para la doctora Christelle Langley, una de las autoras de la revisión, no necesariamente hay que comenzar con grandes novelas para desarrollar el hábito. “Lo importante es encontrar algo que realmente disfruten leyendo y usarlo como punto de partida”. Los investigadores señalan que cómics y novelas gráficas también pueden ser una puerta de entrada para niños y jóvenes que todavía no encuentran atractivo en la lectura tradicional.

Leer también puede influir en el bienestar emocional

Los posibles beneficios no se quedan únicamente en las habilidades cognitivas. En adultos, diferentes encuestas han relacionado la lectura con menores niveles de estrés, mayor relajación, empatía y comprensión hacia otras personas.

De hecho, un estudio de neurociencia realizado en 2024 encontró que cinco minutos de lectura de ficción podían reducir el estrés hasta en 20 %, además de asociarse con mejoras en la concentración y la resolución de problemas.

La lectura compartida también podría aportar un componente social. Leer con los hijos o participar en un club de lectura permite combinar la estimulación cognitiva con conversación, conexión y sentido de pertenencia.

¿Puede proteger al cerebro durante el envejecimiento?

La relación entre lectura y salud cerebral también ha sido estudiada en adultos mayores.

Una investigación que siguió durante cinco años a casi 5.500 personas de 55 años o más encontró que quienes participaban con frecuencia en actividades intelectualmente estimulantes, incluida la lectura, tenían menor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo.

Otro estudio citado en la revisión relacionó la lectura habitual de periódicos, revistas y libros con una reducción del 33 % en el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados son principalmente observacionales, por lo que no significan que leer por sí solo prevenga la enfermedad.

Los estudios de neuroimagen también han encontrado diferencias en regiones cerebrales relacionadas con el lenguaje, el aprendizaje, la regulación emocional y el control ejecutivo entre personas con distintos niveles de actividad lectora.

La profesora Barbara Sahakian, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge, resume el potencial de este hábito al señalar que la lectura puede contribuir al cuidado de la salud cerebral, las habilidades cognitivas y el bienestar a lo largo de la vida.

Y hay un punto especialmente interesante: no importa necesariamente qué se lee, sino que exista interés y continuidad en el hábito. Una novela, un cómic, una novela gráfica o un libro de no ficción pueden convertirse en ese primer paso. En salud cerebral, quizá uno de los mensajes más sencillos sea también uno de los más fáciles de incorporar: leer por gusto también puede ser una forma de cuidar la mente.

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