Un ensayo clínico aleatorizado publicado en JAMA evaluó una estrategia mínimamente invasiva para disminuir el dolor asociado con la colocación de dispositivos intrauterinos (DIU). La administración intrauterina de mepivacaína se relacionó con menores puntuaciones de dolor y una mayor tolerabilidad del procedimiento frente a placebo.
El estudio incluyó a 370 pacientes nulíparas de entre 18 y 31 años que optaban por un DIU de cobre o por dispositivos hormonales de menor diámetro. Las participantes fueron reclutadas en 11 clínicas ambulatorias de ginecología, salud materna y atención a jóvenes en Suecia, entre mayo de 2021 y junio de 2024.
Las participantes fueron asignadas aleatoriamente a recibir 10 mL de mepivacaína al 2 % (20 mg/mL) o solución salina como placebo. La administración se realizó mediante un catéter de hidrosonografía dos minutos antes de la colocación del DIU.
Durante la inserción, la puntuación media de dolor fue de 43,8 mm en una escala visual análoga de 0 a 100 entre quienes recibieron mepivacaína, frente a 58,6 mm en el grupo placebo. La diferencia ajustada fue de 14,2 mm y resultó estadísticamente significativa (P<0,001). “La instilación intrauterina de mepivacaína redujo significativamente el dolor y mejoró la tolerabilidad durante la colocación del DIU frente a la solución salina placebo”, señalaron los autores del estudio.
Mayor proporción reportó un dolor tolerable
Además de la intensidad del dolor, los investigadores analizaron la tolerabilidad del procedimiento. El 98,3 % de las participantes que recibieron mepivacaína calificó el dolor como tolerable, frente al 91,4 % del grupo placebo.
Los autores calcularon un número necesario a tratar de 15, es decir, sería necesario aplicar esta intervención a 15 pacientes para que una adicional reportara un dolor tolerable en comparación con placebo, según el resultado estudiado. La percepción general de la intervención también mostró diferencias: 79 % de las participantes del grupo de mepivacaína indicó que recomendaría este método para el control del dolor, frente al 68,6 % del grupo placebo.
Los investigadores destacan que la experiencia dolorosa durante la colocación de un DIU no depende necesariamente de un único momento del procedimiento. La inserción implica diferentes etapas y algunas pacientes pueden experimentar dolor durante la colocación del espéculo o la manipulación cervical con el tenáculo.
Por esta razón, la intervención evaluada en el ensayo está dirigida específicamente al componente intrauterino del procedimiento y no necesariamente modifica el dolor asociado con otras etapas de la colocación. El estudio tampoco fue diseñado para determinar si la mepivacaína es superior a otras estrategias de analgesia, como los geles de lidocaína, las inyecciones intracervicales o los bloqueos paracervicales.
Una estrategia que busca mejorar la experiencia de colocación
La mepivacaína fue seleccionada por los investigadores debido a su inicio de acción más rápido y menor potencial de toxicidad en comparación con la lidocaína. La administración se realizó mediante un catéter de hidrosonografía, un dispositivo disponible habitualmente en clínicas ginecológicas. Para el equipo investigador, incluso reducciones moderadas en la proporción de pacientes que experimentan dolor intolerable podrían tener relevancia clínica debido a la frecuencia con la que se realizan las inserciones de DIU a nivel mundial.
Sin embargo, los autores reconocieron limitaciones, entre ellas que el ensayo no evaluó la eficacia de la mepivacaína frente a otras alternativas de manejo del dolor y no incorporó variables como la ansiedad de las pacientes o la dificultad de la inserción determinada por el profesional.
Los resultados se suman a la evidencia que busca evaluar de manera más específica cómo puede abordarse el dolor durante la colocación de anticonceptivos intrauterinos. El estudio publicado en JAMA plantea que una intervención intrauterina relativamente sencilla podría mejorar la experiencia de algunas pacientes, aunque se requieren más investigaciones para determinar su papel frente a otras estrategias de analgesia y en diferentes poblaciones.
La evidencia disponible refuerza la importancia de que la consejería anticonceptiva incluya información sobre el posible dolor asociado con la colocación del DIU y las alternativas disponibles para su manejo, permitiendo que cada paciente participe de manera informada en las decisiones relacionadas con su atención.









