Retatrutide avanza en la investigación clínica como un agonista triple de GIP, GLP-1 y glucagón, una combinación que busca ampliar los efectos metabólicos observados con otras terapias incretínicas. Los resultados de los estudios TRIUMPH–2 han mostrado reducciones importantes del peso corporal, pero la Dra. Mary Joahn Rodríguez, MD, MPH, FACP, DABOM, especialista en medicina interna y obesidad, advierte que “una mayor potencia también exige seleccionar con mayor precisión a los pacientes”.
“Retatrutide lleva ya un tiempo estudiándose como un triple agonista”, explicó la especialista. La molécula combina tres mecanismos de acción y, según la especialista, “la incorporación del receptor de glucagón podría contribuir a una mayor pérdida de peso en determinados pacientes”.
La pérdida de peso no es el único resultado que importa
En TRIUMPH 1, realizado en personas con obesidad sin diabetes, la reducción del peso corporal aumentó de acuerdo con la dosis y alcanzó hasta 25 % a las 80 semanas. Sin embargo, evaluar el valor clínico de una terapia requiere mirar más allá del porcentaje que marca la báscula.
Una reducción de peso menor ya puede traducirse en mejoras sobre el riesgo cardiometabólico, por lo que no es necesario alcanzar cifras cercanas al 20 % o 25 % para comenzar a observar beneficios. “Con tan solo llegar a perder un 10 % del peso que uno tiene en exceso, se va observando esa mejoría en el riesgo cardiovascular”, señaló la experta.
La especialista relacionó estos beneficios con “una reducción del riesgo de diabetes, infarto, accidente cerebrovascular y enfermedad vascular periférica, además de otros problemas asociados al exceso de grasa”.
TRIUMPH 1 y TRIUMPH 2 estudian poblaciones diferentes
Un punto importante de la entrevista fue diferenciar los dos estudios. TRIUMPH 1 evaluó pacientes con obesidad sin diabetes, mientras que TRIUMPH 2 se enfocó en personas con obesidad y diabetes.
Esta distinción es fundamental para interpretar los resultados, ya que las características de los participantes determinan hasta dónde pueden extrapolarse los hallazgos. Por ello, los resultados de un ensayo no deben trasladarse automáticamente a todos los pacientes con obesidad.
Una mayor potencia también cambia la selección
El interés por retatrutide está estrechamente relacionado con su capacidad para producir una pérdida de peso considerable. Sin embargo, la especialista plantea que esa misma potencia hace poco razonable pensar en una utilización indiscriminada, “eso quiere decir que no va a ser para todo el mundo”, afirmó.
La decisión debe considerar la severidad de la obesidad, las enfermedades asociadas, las características clínicas y las preferencias del paciente. La especialista también subraya que “la llegada de nuevas moléculas no elimina otras alternativas”, como la intervención bariátrica cuando está indicada. En ese sentido, el tratamiento debe construirse junto al paciente y no convertirse en una respuesta automática ante cualquier aumento de peso.
La obesidad requiere tratamiento a largo plazo
Otro elemento central es entender que los medicamentos contra la obesidad no están diseñados simplemente para perder unas libras de manera temporal. La especialista plantea que la obesidad es una enfermedad crónica, por lo que su manejo requiere continuidad y seguimiento. “Esto sigue siendo una herramienta y si lo miramos como una ecuación, esto simplemente es una parte”, sostuvo la Dra. Mary Joahn.

El tratamiento farmacológico debe integrarse con alimentación adecuada, actividad física, sueño y manejo del estrés, mientras que la selección de dosis y su incremento progresivo requieren supervisión profesional para reducir el riesgo de complicaciones.
Todavía falta definir su lugar en la práctica clínica
Retatrutide continúa en fase 3 de investigación y, según lo señalado en la entrevista, todavía no cuenta con aprobación de la FDA. Por ello, los resultados disponibles representan una etapa avanzada de investigación, pero todavía no permiten establecer cómo se incorporará definitivamente al tratamiento cotidiano de la obesidad. “Tenemos que leer la literatura que siga saliendo, se sigan haciendo estudios, que se siga estudiando en vivo en la población real”, planteó la especialista.
Así, el interés científico alrededor de retatrutide no radica únicamente en cuánto peso puede reducir, sino en cómo su llegada podría ampliar el arsenal terapéutico frente a una enfermedad compleja. La potencia de una molécula no sustituye la selección adecuada del paciente ni el seguimiento médico.









