Las mujeres con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que recurren a técnicas de reproducción asistida podrían beneficiarse de una selección individualizada del tratamiento, según los resultados de un estudio prospectivo presentado durante la reunión anual del Colegio Americano de Gastroenterología (ACG, por sus siglas en inglés), celebrada en Nashville, Tennessee.
La investigación, liderada por la Dra. Eugenia Shmidt, de la Universidad de Minnesota, encontró que el 73 % de las 52 mujeres con EII que recibieron tratamientos de fertilidad logró un embarazo. Sin embargo, al analizar los intentos individuales, se observaron diferencias sustanciales entre las técnicas utilizadas. De acuerdo con los datos presentados, la transferencia de embriones tuvo una tasa de éxito del 73 % por intento, frente al 10 % registrado con la inseminación intrauterina (IIU).
Los hallazgos proceden del estudio observacional Women with Inflammatory Bowel Disease and Motherhood (WIsDoM), que examina las experiencias reproductivas de mujeres con esta condición y los factores clínicos asociados con sus posibilidades de concebir.
La técnica de reproducción asistida marcó una diferencia
Durante el análisis se evaluaron 97 intentos de tratamiento de fertilidad, de los cuales el 41 % terminó en embarazo. Al comparar los procedimientos, la transferencia de embriones mostró resultados considerablemente superiores a los de la IIU.
La inseminación intrauterina consiste en colocar espermatozoides preparados directamente en el útero para facilitar la fecundación. Por su parte, la transferencia embrionaria es una etapa de la fecundación in vitro (FIV), en la que un embrión obtenido mediante este procedimiento se coloca en el útero. La Dra. Shmidt destacó la importancia de elegir adecuadamente la modalidad de tratamiento al interpretar los resultados de la investigación. «modality selection is paramount», señaló la especialista durante la presentación de los hallazgos.
La investigadora explicó que, aunque algunas mujeres con EII pueden experimentar una reducción de la fertilidad, particularmente cuando la enfermedad está activa o existen antecedentes de cirugía pélvica, todavía hay vacíos de conocimiento sobre el uso de los tratamientos de fertilidad en la práctica clínica.
¿Cómo puede influir la enfermedad inflamatoria intestinal en la fertilidad?
La EII comprende trastornos inflamatorios crónicos del aparato digestivo, entre ellos la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Su evolución, actividad y las intervenciones quirúrgicas relacionadas pueden ser factores relevantes al evaluar la salud reproductiva de las pacientes.
Según la Dra. Shmidt, algunas mujeres presentan una fertilidad reducida durante los periodos de actividad de la enfermedad o después de cirugías pélvicas que requieren disección rectal. Una de las posibles explicaciones es la formación de adherencias y tejido cicatricial que afectan las trompas de Falopio y dificultan el proceso reproductivo.
En este contexto, la FIV puede ayudar a superar determinadas barreras mecánicas asociadas con las adherencias pélvicas, ya que permite la fecundación fuera del organismo y la posterior transferencia del embrión al útero.
Los resultados también llamaron la atención sobre las pacientes con antecedentes quirúrgicos. De las nueve mujeres que habían tenido cirugía pélvica relacionada con la EII, las siete que recibieron transferencia de embriones lograron concebir. En cambio, ninguna de las dos que se sometieron únicamente a inseminación intrauterina consiguió un embarazo.
No obstante, la cantidad de pacientes en este subgrupo fue reducida, por lo que estos resultados deben interpretarse con cautela.
Los datos respaldan una evaluación temprana de las opciones de fertilidad
El estudio WIsDoM incluyó 30 centros de Estados Unidos y Canadá, con participantes de entre 18 y 45 años que planeaban quedar embarazadas en los siguientes 15 meses. De las 421 mujeres que intentaban concebir, 67 recurrieron a algún tratamiento de fertilidad. Entre ellas, 13 recibieron únicamente inseminación intrauterina, 39 se sometieron a transferencia de embriones con o sin IIU y 15 realizaron recuperación de óvulos sin que esta se contabilizara como un intento de embarazo para el análisis.
Las mujeres que utilizaron tratamientos de fertilidad tenían, en promedio, mayor edad y llevaban más tiempo intentando concebir que aquellas que no habían recurrido a estas intervenciones. También presentaban con mayor frecuencia antecedentes de tratamientos previos, cirugía pélvica relacionada con la EII y enfermedad activa.
En el análisis ajustado por posibles factores de confusión, las probabilidades de embarazo fueron considerablemente mayores con la transferencia de embriones que con la inseminación intrauterina. Sin embargo, el diseño observacional del estudio no permite establecer por sí solo una relación causal ni determinar que una técnica sea la mejor opción para todas las pacientes.
A partir de estos resultados, la Dra. Shmidt planteó que los profesionales de la salud deberían considerar la referencia temprana a fecundación in vitro y transferencia embrionaria, en lugar de prolongar los intentos de inseminación intrauterina, especialmente en mujeres con antecedentes de cirugía pélvica.
Aunque los hallazgos ofrecen información relevante para orientar las conversaciones sobre fertilidad en mujeres con EII, la decisión terapéutica debe individualizarse de acuerdo con la historia clínica, la actividad de la enfermedad y la evaluación de cada paciente.









